Fact-Checking  10 Oct, 2016
truthometer People in this country have had enough of experts

 

Fact-Checking  10 Oct, 2016
truthometer People in this country have had enough of experts

 

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The British public are at the end of their tether, and so are the Western electorate in general, for that matter.

El público británico está al límite: no aguanta más. Y en realidad, también lo está el electorado occidental en general.

The levels of half-truths, misleading statements, and out-and-out lies have apparently reached new heights this year in national politics.

Este año, en la política, los niveles de “medias verdades”, declaraciones engañosas y mentiras absolutas, al parecer, han alcanzado límites insospechados.

Add to that the fact that trust in the media is at an all-time low (only 34% of the Spanish public believe what they read); the glut of so-called “experts” whose “facts” all seem to contradict each other; and the tsunami of information upon us, and you can see why the average man on the street has thrown in the towel.

Si a eso se le suma que la confianza en los medios de comunicación ha llegado a mínimos históricos (sólo el 34% de la población española cree lo que lee), la sobre-abundancia de supuestos expertos cuyos “hechos” parecen discrepar y el tsunami de información que se nos viene encima, es comprensible que el ciudadano de a pie haya tirado la toalla.

Political commentators and authors are now talking of a “post-truth era”: a stage where the debate revolves mostly around appeals to emotion instead of facts and figures.

Los comentaristas políticos y escritores hablan ahora de la “era de la posverdad”: un escenario en el que el debate principalmente apela a las emociones en lugar de basarse en los hechos y las cifras.

During the Brexit referendum campaign, Michael Gove hit the nail on the head: “People in this country have had enough of experts.”

Durante la campaña del referéndum del Brexit, Michael Grove dio en el clavo: “La gente de este país está harta de los expertos”.

And he was right: many voters gave up on trying to get their head around which facts about the EU were accurate, and in the end 58% made the decision based on their “gut instinct”, according to surveys.

Y tenía razón: muchos de los votantes dejaron de intentar comprender cuáles de los hechos sobre la UE eran ciertas, y al final el 58% tomó su decisión basándose en su “instinto visceral”, según las encuestas.

The internet was supposed to make things better, but it hasn’t. If anything, it has made things worse.

Se suponía que internet iba a mejorar las cosas, pero no ha sido así. Si acaso, las ha empeorado.

Whereas previously the major newspapers and publications had some obligation to double-check the information they were publishing, nowadays the internet is a free-for-all —a lawless Wild West teeming with sites peddling dubious facts and, at times, malicious hoaxes.

Mientras que anteriormente los grandes periódicos y publicaciones tenían algún tipo de compromiso de contrastar la información que iban a publicar, hoy en día internet es un lugar donde todo vale —un salvaje oeste anárquico, repleto de sitios que difunden hechos dudosos y a veces bulos maliciosos.

And without any gatekeepers —editors, journalists, shareholders, etc.— people don’t have the time or the patience to verify the facts.

Y sin ningún censor —redactores, periodistas, accionistas, etc.— la gente está viendo que no tiene el tiempo ni la paciencia para comprobar los hechos.

That’s all very well for those who have already made up their mind about what’s right and are just looking for “facts” that will back up their position, with little interest in the truth in a broader sense.

Eso está muy bien para aquellos que ya se han decidido sobre qué es cierto y sólo buscan los “hechos” que apoyan su postura, con poco interés en saber la verdad en su sentido más amplio.

For those of us who are on the fence, however —those who are keen to know the “truth” as objectively as possible— the internet is a veritable minefield.

Para los que estamos entre dos aguas, sin embargo —los que tenemos ganas de saber la “verdad” lo más objetivamente posible— internet es un verdadero campo de minas.

There is a glimmer of hope on the horizon, though. A relatively new trend is taking hold online; one that could mean the days of the digital Wild West are numbered: fact-checking.

Pero un rayo de esperanza se asoma en el horizonte. Una tendencia online, relativamente nueva, está cuajando, lo cual podría significar que el salvaje oeste digital tiene sus días contados: fact-checking (verificación de los hechos).

Over the last couple of years, wesbites such as Factcheck.org, Politifact and Fullfact.org are seeing their traffic soar. Instead of taking what they read at face value, inquisitive readers are turning to these so-called fact-checking sites in droves.

Durante los últimos dos o tres años las webs como Factcheck.org, Politifact y Fullfact.org estan viendo cómo se dispara su tráfico. En vez de aceptar sin más lo que leen, los lectores más inquisitivos están recurriendo en masa a estas páginas de fact-checking.

Fact-checkers go to great pains to show whether a particular claim is accurate or not in a bid to debunk fibbers and shed light on public figures’ pronouncements. The most popular ones describe themselves as “nonpartisan” and have total transparency so as to minimize political bias.

Los fact-checkers se esmeran en demostrar la fiabilidad de cualquier afirmación en un intento de desacreditar a mentirosillos y arrojar luz sobre declaraciones de personajes públicos. Los más conocidos se autodenominan como “independientes” y muestran una transparencia total para minimizar el sesgo político.

“Fact-checkers very much want to reject the tradition of ‘he said, she said’ reporting,” points out author Lucas Graves, an expert in journalism.

“Los fact-checkers quieren realmente rechazar la tradición del reportaje tipo: ‘él dijo, ella dijo’”, señala el autor Lucas Graves, experto en periodismo.

Take, for example, a recent entry on Factcheck.org, the leading portal of its kind in the US, which has been following the presidential campaign closely to help voters gauge the truthfulness of the candidates' statements: Tomemos, como ejemplo, una reciente entrada en Factcheck.org, el mayor portal de su categoría en EE.UU, el cual ha estado siguiendo la campaña presidencial muy de cerca para ayudar a que los votantes evalúen la veracidad de las declaraciones de los candidatos:

Hillary Clinton recently criticized Trump’s policy on minimum wage —a key issue for the Democrats— on two separate occasions:

Hace poco Hillary Clinton criticó la política de Trump con respecto a los sueldos mínimos —un tema clave para los demócratas— en dos ocasiones distintas.

“My opponent thinks wages are too high. I don’t know who he talks to – but he actually says that and he doesn’t believe in raising the national minimum wage” she claimed on September 5th in Illinois.

“Mi oponente cree que los sueldos son demasiado altos. No sé con quién estará hablando – pero la verdad es que dice que no está de acuerdo en subir el sueldo mínimo nacional”, afirmó ella el 5 de septiembre en Illinois.

Then she repeated the statement on the 15th of September, in Greensboro: “We don’t need a president who says the minimum wage is too high.”

Después repitió la afirmación el 15 de septiembre, en Greensboro: “No necesitamos a un presidente que dice que el sueldo mínimo es demasiado alto”.

Now, whereas mainstream media tend to parrot what politicians have said, quoting them directly and hence blindly propagating the statements, fact-check sites will , in theory, attempt to break down what they have said and to call them out on any falsehoods, nipping in the bud any mis-understandings.

Bien, mientras que los principales medios suelen repetir como un loro lo que han dicho los políticos, citándolos textualmente y propagando declaraciones a ciegas, las webs de verificación de hechos intentan, en teoría, analizar lo que se ha dicho, dejar en evidencia cualquier mentira, y así cortar de raíz las malas interpretaciones.

In this case, Clinton misrepresented what Trump actually said: he had said that “a $15 federal minimum wage would be too high, not wages in general, and certainly not the current minimum wage — which is $7.25” according to a Factcheck.org analysis.

En este caso, Clinton tergiversó lo que, en realidad, había dicho Trump: él dijo que “un sueldo mínimo federal de 15 dólares sería demasiado alto, no los sueldos en general, y en absoluto el sueldo mínimo actual— que es de 7.25 dólares” según el análisis de Factcheck.org.

Similarly, in the UK, Fullfact.org refuted the famous 350 million per week figure —one of the major turning points in the Brexit campaign— by breaking down the numbers and collating several figures that most Brits would never get around to looking at otherwise.

De manera similar, en el Reino Unido, Fullfact.org desmintió el tema de la famosa cifra de 350 millones por semana —uno de los puntos de inflexión más importantes de la campaña del Brexit— desglosando los números y cotejando las cifras que la mayoría de los británicos nunca llegarían a ver de otro modo.

Most mainstream media, on the other hand, just regurgitated the figure with large headlines and photos of the Brexit bus, thus causing widespread aversion to the EU. They weren’t interested in telling the “truth”, but rather in selling sensational headlines.

La mayor parte de los principales medios de comunicación, por el contrario, se limitó a repetir de forma automática la cifra en grandes titulares y fotografías del autobús del Brexit, causando así un rechazo generalizado hacia la UE. No tenían interés en contar la “verdad”, sino en vender titulares sensacionalistas.

Had Joe Bloggs been able to easily determine the validity of the statement, the result might have been different.

Si fulano hubiera podido determinar la validez de la cifra, el resultado podría haber sido distinto.

Other countries are following suit, too.
In Spain, for instance, the programme El Objetivo on the channel la Sexta has been grilling politicians and highlighting their suspect statements for over 3 years with their own fact check.

Y otros países están siguiendo su ejemplo. En españa, hace más de tres años que el programa El Objetivo de la Sexta cuestiona a los políticos y pone de relieve sus dudosas declaraciones con su propia verificación de hechos.

But perhaps the most significant development online, and the one everyone's talking about, is the new feature launched by Google: the fact-checked tag on news search results.

Pero la novedad online más significativa, que está en boca de todos, quizá sea el nuevo detalle de Google: la etiqueta fact-checked en los resultados de búsqueda en la sección de noticias.

Since the omnipresent Google is the one-stop shop for pretty much anything you ever might want to know about anything, its top search results are, to all intents and purposes, the truth. For that very reason, the new tag feature, which uses algorithms to verify the reliability of the content, is a milestone in the digital age.

Ya que el omnipresente Google es el único sitio que utilizarás para saber prácticamente cualquier cosa, sus primeros resultados de búsqueda son, a todos los efectos, la verdad. Por ese motivo, precisamente, la nueva etiqueta, que utiliza algoritmos para verificar la fiabilidad del contentio, supone un hito en la era digital.

It’s a small step towards sorting the wheat from the chaff, i.e. separating the quasi facts, hearsay, and blatant deceit from the hard facts.

Es un pequeño paso para separar el trigo de la paja, es decir, separar los cuasi-hechos, las habladurías y los engaños flagrantes de los hechos irrefutables.

Google’s head of News, Richard Gingras, says that the organization is "excited to see the growth of the Fact Check community and to shine a light on its efforts to divine fact from fiction, wisdom from spin".

El jefe de noticias de Google, Richard Gingras, dice que la organización “está ilusionada de ver el crecimiento de la comunidad de Fact Check y de arrojar luz sobre sus esfuerzos por distinguir entre los hechos y la ficción, y entre la sabiduría y el sesgo”.

Surely this is just a glimpse of things to come: a future where public figures are going to be held far more accountable for what they say, their fibs logged and their bluffs called wherever possible.

Seguramente esto es un atisbo de lo que está por venir: un futuro donde los personajes públicos tendrán que rendir cuentas por lo que digan, donde sus mentirijillas serán apuntadas y se les pondrá en evidencia siempre y cuando sea posible.

But on the flip side —there’s always a but— some are already up in arms about the turn of events, arguing that this actually represents a step backwards in the freedom of information: by favouring certain sources, they are censoring the content that reaches the user. Who decides what is more truthful? Are the fact-checking sites checking both sides of the story?

Pero por otro lado —siempre hay un pero— algunos ya se están echando las manos a la cabeza por este giro de acontecimientos, sosteniendo que en realidad representa un paso atrás para la libertad de información: al favorecer ciertas fuentes, están censurando el contenido que llega al usuario. ¿Quién decide qué es más verídico? ¿Los sitios de fact-checking están verificando las dos versiones de la historia?

Yet it’s clear that the current model of unbridled information is not the answer —it has only led to growing sense of information overload and widespread apathy.

Sin embargo, está claro que el modelo actual de información desenfrenada no es la respuesta —solo nos ha llevado a la creciente sensación de sobrecarga y apatía generalizada.

Hopefully, fact-checking will rekindle people's interest and trust in the “facts”, and the “post truth era” will just be a small blip as democracy reconfigures itself to technological progress.

Con suerte, el fact-checking volverá a despertar el interés y la confianza en los “hechos”, y "la era de la posverdad” será sólo una pequeña anomalía mientras la democracia se ajusta al progreso tecnológico.

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Fact-Checking

Verificación de Los Hechos

The British public areat the end of their tether, and so are the Western electorate in general, for that matter.

El público británico está al límite: no aguanta más. Y en realidad, también lo está el electorado occidental en general.

The levels of half-truths, misleading statements, and out-and-out lies have apparently reached new heights this year in national politics.

Este año, en la política, los niveles de “medias verdades”, declaraciones engañosas y mentiras absolutas, al parecer, han alcanzado límites insospechados.

Add to that the fact that trust in the media is at an all-time low (only 34% of the Spanish public believe what they read); the glut of so-called “experts” whose “facts” all seem to contradict each other; and the tsunami of information upon us, and you can see why the average man on the street has thrown in the towel.

Si a eso se le suma que la confianza en los medios de comunicación ha llegado a mínimos históricos (sólo el 34% de la población española cree lo que lee), la sobre-abundancia de supuestos expertos cuyos “hechos” parecen discrepar y el tsunami de información que se nos viene encima, es comprensible que el ciudadano de a pie haya tirado la toalla.

Political commentators and authors are now talking of a “post-truth era”: a stage where the debate revolves mostly around appeals to emotion instead of facts and figures.

Los comentaristas políticos y escritores hablan ahora de la “era de la posverdad”: un escenario en el que el debate principalmente apela a las emociones en lugar de basarse en los hechos y las cifras.

During the Brexit referendum campaign, Michael Gove hit the nail on the head: “People in this country have had enough of experts.”

Durante la campaña del referéndum del Brexit, Michael Grove dio en el clavo: “La gente de este país está harta de los expertos”.

And he was right: many voters gave up on trying to get their head around which facts about the EU were accurate, and in the end 58% made the decision based on their “gut instinct”, according to surveys.

Y tenía razón: muchos de los votantes dejaron de intentar comprender cuáles de los hechos sobre la UE eran ciertas, y al final el 58% tomó su decisión basándose en su “instinto visceral”, según las encuestas.

The internet was supposed to make things better, but it hasn’t. If anything, it has made things worse.

Se suponía que internet iba a mejorar las cosas, pero no ha sido así. Si acaso, las ha empeorado.

Whereas previously the major newspapers and publications had some obligation to double-check the information they were publishing, nowadays the internet is a free-for-all —a lawless Wild West teeming with sites peddling dubious facts and, at times, malicious hoaxes.

Mientras que anteriormente los grandes periódicos y publicaciones tenían algún tipo de compromiso de contrastar la información que iban a publicar, hoy en día internet es un lugar donde todo vale —un salvaje oeste anárquico, repleto de sitios que difunden hechos dudosos y a veces bulos maliciosos.

And without any gatekeepers —editors, journalists, shareholders, etc.— people don’t have the time or the patience to verify the facts.

Y sin ningún censor —redactores, periodistas, accionistas, etc.— la gente está viendo que no tiene el tiempo ni la paciencia para comprobar los hechos.

That’s all very well for those who have already made up their mind about what’s right and are just looking for “facts” that will back up their position, with little interest in the truth in a broader sense.

Eso está muy bien para aquellos que ya se han decidido sobre qué es cierto y sólo buscan los “hechos” que apoyan su postura, con poco interés en saber la verdad en su sentido más amplio.

For those of us who are on the fence, however —those who are keen to know the “truth” as objectively as possible— the internet is a veritable minefield.

Para los que estamos entre dos aguas, sin embargo —los que tenemos ganas de saber la “verdad” lo más objetivamente posible— internet es un verdadero campo de minas.

There is a glimmer of hope on the horizon, though. A relatively new trend is taking hold online; one that could mean the days of the digital Wild West are numbered: fact-checking.

Pero un rayo de esperanza se asoma en el horizonte. Una tendencia online, relativamente nueva, está cuajando, lo cual podría significar que el salvaje oeste digital tiene sus días contados: fact-checking (verificación de los hechos).

Over the last couple of years, wesbites such as Factcheck.org, Politifact and Fullfact.org are seeing their traffic soar. Instead of taking what they read at face value, inquisitive readers are turning to these so-called fact-checking sites in droves.

Durante los últimos dos o tres años las webs como Factcheck.org, Politifact y Fullfact.org estan viendo cómo se dispara su tráfico. En vez de aceptar sin más lo que leen, los lectores más inquisitivos están recurriendo en masa a estas páginas de fact-checking.

Fact-checkers go to great pains to show whether a particular claim is accurate or not in a bid to debunk fibbers and shed light on public figures’ pronouncements. The most popular ones describe themselves as “nonpartisan” and have total transparency so as to minimize political bias.

Los fact-checkers se esmeran en demostrar la fiabilidad de cualquier afirmación en un intento de desacreditar a mentirosillos y arrojar luz sobre declaraciones de personajes públicos. Los más conocidos se autodenominan como “independientes” y muestran una transparencia total para minimizar el sesgo político.

“Fact-checkers very much want to reject the tradition of ‘he said, she said’ reporting,” points out author Lucas Graves, an expert in journalism.

“Los fact-checkers quieren realmente rechazar la tradición del reportaje tipo: ‘él dijo, ella dijo’”, señala el autor Lucas Graves, experto en periodismo.

Take, for example, a recent entry on Factcheck.org, the leading portal of its kind in the US, which has been following the presidential campaign closely to help voters gauge the truthfulness of the candidates' statements: Tomemos, como ejemplo, una reciente entrada en Factcheck.org, el mayor portal de su categoría en EE.UU, el cual ha estado siguiendo la campaña presidencial muy de cerca para ayudar a que los votantes evalúen la veracidad de las declaraciones de los candidatos:

Hillary Clinton recently criticized Trump’s policy on minimum wage —a key issue for the Democrats— on two separate occasions:

Hace poco Hillary Clinton criticó la política de Trump con respecto a los sueldos mínimos —un tema clave para los demócratas— en dos ocasiones distintas.

“My opponent thinks wages are too high. I don’t know who he talks to – but he actually says that and he doesn’t believe in raising the national minimum wage” she claimed on September 5th in Illinois.

“Mi oponente cree que los sueldos son demasiado altos. No sé con quién estará hablando – pero la verdad es que dice que no está de acuerdo en subir el sueldo mínimo nacional”, afirmó ella el 5 de septiembre en Illinois.

Then she repeated the statement on the15th of September, in Greensboro: “We don’t need a president who says the minimum wage is too high.”

Después repitió la afirmación el 15 de septiembre, en Greensboro: “No necesitamos a un presidente que dice que el sueldo mínimo es demasiado alto”.

Now, whereas mainstream media tend to parrot what politicians have said, quoting them directly and hence blindly propagating the statements, fact-check sites will, in theory, attempt to break down what they have said and to call them out on any falsehoods, nipping in the bud any mis-understandings.

Entonces, mientras que los principales medios suelen repetir como un loro lo que han dicho los políticos, citándolos textualmente y propagando declaraciones a ciegas, las webs de verificación de hechos intentan, en teoría, analizar lo que se ha dicho, dejar en evidencia cualquier mentira, y así cortar de raíz las malas interpretaciones.

In this case, Clinton misrepresented what Trump actually said: he had said that “a $15 federal minimum wage would be too high, not wages in general, and certainly not the current minimum wage — which is $7.25” according to a Factcheck.org analysis.

En este caso, Clinton tergiversó lo que, en realidad, había dicho Trump: él dijo que “un sueldo mínimo federal de 15 dólares sería demasiado alto, no los sueldos en general, y en absoluto el sueldo mínimo actual— que es de 7.25 dólares” según el análisis de Factcheck.org.

Similarly, in the UK, Fullfact.org refuted the famous 350 million per week figure —one of the major turning points in the Brexit campaign— by breaking down the numbers and collating several figures that most Brits would never get around to looking at otherwise.

De manera similar, en el Reino Unido, Fullfact.org desmintió el tema de la famosa cifra de 350 millones por semana —uno de los puntos de inflexión más importantes de la campaña del Brexit— desglosando los números y cotejando las cifras que la mayoría de los británicos nunca llegarían a ver de otro modo.

Most mainstream media, on the other hand, just regurgitated the figure with large headlines and photos of the Brexit bus, thus causing widespread aversion to the EU. They weren’t interested in telling the “truth”, but rather in selling sensational headlines.

La mayor parte de los principales medios de comunicación, por el contrario, se limitó a repetir de forma automática la cifra en grandes titulares y fotografías del autobús del Brexit, causando así un rechazo generalizado hacia la UE. No tenían interés en contar la “verdad”, sino en vender titulares sensacionalistas.

Had Joe Bloggs been able to easily determine the validity of the statement, the result might have been different.

Si fulano hubiera podido determinar la validez de la cifra, el resultado podría haber sido distinto.

Other countries are following suit, too.
In Spain, for instance, the programme El Objetivo on the channel la Sexta has been grilling politicians and highlighting their suspect statements for over 3 years with their own fact check.

Y otros países están siguiendo su ejemplo. En españa, hace más de tres años que el programa El Objetivo de la Sexta cuestiona a los políticos y pone de relieve sus dudosas declaraciones con su propia verificación de hechos.

But perhaps the most significant development online, and the one everyone's talking about, is the new feature launched by Google: the fact-checked tag on news search results.

Pero la novedad online más significativa, que está en boca de todos, quizá sea el nuevo detalle de Google: la etiqueta fact-checked en los resultados de búsqueda en la sección de noticias.

Since the omnipresent Google is the one-stop shop for pretty much anything you ever might want to know about anything, its top search results are, to all intents and purposes, the truth. For that very reason, the new tag feature, which uses algorithms to verify the reliability of the content, is a milestone in the digital age.

Ya que el omnipresente Google es el único sitio que utilizarás para saber prácticamente cualquier cosa, sus primeros resultados de búsqueda son, a todos los efectos, la verdad. Por ese motivo, precisamente, la nueva etiqueta, que utiliza algoritmos para verificar la fiabilidad del contentio, supone un hito en la era digital.

It’s a small step towards sorting the wheat from the chaff, i.e. separating the quasi facts, hearsay, and blatant deceit from the hard facts.

Es un pequeño paso para separar el trigo de la paja, es decir, separar los cuasi-hechos, las habladurías y los engaños flagrantes de los hechos irrefutables.

Google’s head of News, Richard Gingras, says that the organization is "excited to see the growth of the Fact Check community and to shine a light on its efforts to divine fact from fiction, wisdom from spin".

El jefe de noticias de Google, Richard Gingras, dice que la organización “está ilusionada de ver el crecimiento de la comunidad de Fact Check y de arrojar luz sobre sus esfuerzos por distinguir entre los hechos y la ficción, y entre la sabiduría y el sesgo”.

Surely this is just a glimpse of things to come: a future where public figures are going to be held far more accountable for what they say, their fibs logged and their bluffs called wherever possible.

Seguramente esto es un atisbo de lo que está por venir: un futuro donde los personajes públicos tendrán que rendir cuentas por lo que digan, donde sus mentirijillas serán apuntadas y se les pondrá en evidencia siempre y cuando sea posible.

But on the flip side —there’s always a but— some are already up in arms about the turn of events, arguing that this actually represents a step backwards in the freedom of information: by favouring certain sources, they are censoring the content that reaches the user. Who decides what is more truthful? Are the fact checking-sites checking both sides of the story?

Pero por otro lado —siempre hay un pero— algunos ya se están echando las manos a la cabeza por este giro de acontecimientos, sosteniendo que en realidad representa un paso atrás para la libertad de información: al favorecer ciertas fuentes, están censurando el contenido que llega al usuario. ¿Quién decide qué es más verídico? ¿Los sitios de fact-checking están verificando las dos versiones de la historia?

Yet it’s clear that the current model of unbridled information is not the answer —it has only led to growing sense of information overload and widespread apathy.

Sin embargo, está claro que el modelo actual de información desenfrenada no es la respuesta —solo nos ha llevado a la creciente sensación de sobrecarga y apatía generalizada.

Hopefully, fact-checking will rekindle people's interest and trust in the “facts”, and the “post truth era” will just be a small blip as democracy reconfigures itself to technological progress.

Con suerte, el fact-checking volverá a despertar el interés y la confianza en los “hechos”, y "la era de la posverdad” será sólo una pequeña anomalía mientras la democracia se ajusta al progreso tecnológico.

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