Slow Food  10 Nov, 2016
slowfood There's a common misconception that food is expensive

 

Slow Food  10 Nov, 2016
slowfood There's a common misconception that food is expensive

 

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May 5th, 1986. “Romans Protest McDonald's,” read the New York Times headline.

El 5 de mayo de 1986. “Los romanos protestan contra McDonald's”, decía el titular del New York Times.

Thousands had gathered in Rome’s iconic Piazza di Spagna to take a stand against what would soon be the first McDonald's in Italy. The local community had rallied together to curb an unstoppable trend: the global industrialization of food.

Miles de personas se habían reunido en la icónica Piazza de Spagna de Roma para manifestarse en contra de lo que pronto sería el primer McDonald's de Italia. La comunidad se había solidarizado para poner freno a una tendencia imparable: la industrialización global de la comida. 

"If McDonald's is allowed," they proclaimed, "it will lead to the degradation of Rome and the Americanization of Italian culture”.

“Si permitimos que se abra un Mcdonald's”, proclamaron, “esto llevará a la degradación de Roma y a la americanización de la cultura italiana”.

Many of those present that day, such as journalist Carlo Petrini, had already observed the devastating effects that these fast-food chains had on local businesses and on the way of life in other European countries. “We don’t want fast food… we want slow food!” they cried.

Muchos de los presentes aquel día, como el entonces periodista Carlo Petrini, ya habían visto las nefastas consecuencias que estas cadenas de comida rápida causaban en los negocios locales y en el modo de vida de otras ciudades europeas. “No queremos comida rápida… queremos comida lenta”, gritaron.

Of course their pleas fell on deaf ears, and the deal went ahead.

Pero claro, sus súplicas cayeron en saco roto y el trato siguió adelante.

Fast-forward thirty years, and you could be forgiven for thinking you're in a scene from Groundhog Day. Last week’s newspaper headlines read: “Cardinals protest St Peter's Square McDonald's.”

Si nos adelantamos treinta años, cabría pensar que nos encontramos en una escena de El Día de la Marmota. Los titulares de la semana pasada anunciaban: “Los cardenales protestan por el McDonald's de la Plaza de San Pedro”.

Yep, it’s the same city… and the same fast-food franchise. This time they are reportedly offering 30,000 per month rent for the prime premises just a stone’s throw from the Vatican-- a sum few other enterprises can afford. Residents and some cardinals have even pleaded directly to the Pope to intervene.

Sip, es la misma ciudad… y la misma franquicia de comida rápida. Esta vez se rumorea que ofrecen 30.000 euros al mes por el alquiler de un local idóneo que está a un tiro de piedra del Vaticano-- una cantidad que pocas otras iniciativas pueden permitirse. Tanto los vecinos como algunos de los cardenales han, incluso, implorado directamente al Papa para que intervenga.

On the face of it, it seems like business as usual; maybe we are just condemned to a life of fast food and mediocre produce.

A primera vista, parece que es lo de siempre; igual estamos condenados a una vida de comida rápida y productos mediocres.

Behind the scenes, however, something is brewing: a force that’s been 30 years in the making. Although he didn’t know it then, that passionate journalist who fought in Piazza di Spagna, Carlo Petrini, had just triggered a food movement that would go on to grow into a global organization with over 140,000 members in 160 countries: Slow Food .

Sin embargo, algo se está cociendo entre bastidores: una fuerza que lleva 30 años maquinándose. Aunque no lo sabía entonces, aquel apasionado periodista que luchó en la Piazza de Spagna, Carlo Petrini, acababa de desencadenar un movimiento alimentario que acabaría por convertirse en una organización global con más de 140.000 miembros en 160 países: la Slow Food.

Their goal today is the same as it was then: “Prevent the disappearance of local food cultures and traditions, counteract the rise of 'fast life', and combat people’s dwindling interest in the food they eat, where it comes from and how our food choices affect the world around us.”

Su meta hoy es la misma que entonces: “Evitar la desaparición de culturas y tradiciones locales, contrarrestar el auge de la 'vida rápida' y luchar contra el desinterés de la gente en el tipo de comida que consumen, de dónde viene ésta y cómo nuestras elecciones de alimentación afectan al mundo que nos rodea”.

Both supermarkets and fast-food chains alike represent the antithesis of Slow Food, with their mass-produced, homogeneous foods that all taste the same; the disconnect from the food source; and the ‘race to the bottom’ with price and quality.

Tanto los supermercados como las cadenas de comida rápida representan la antítesis de la comida lenta, con sus alimentos producidos en serie, homogéneos y que saben todos igual; la desconexión del origen del alimento; y 'la carrera en espiral descendente' en cuanto a precio y calidad.

In the past four decades the state of our food supply chain has changed dramatically in Europe. Today in the UK 75% of food is bought from just 4 supermarkets; in Spain that’s around 50%, and rising fast.

En las últimas cuatro décadas el panorama de nuestra cadena alimenticia ha cambiado en Europa una barbaridad. Hoy en el Reino Unido el 75% de la comida se compra en sólo cuatro supermercados; en España es el 50%, y va a más.

So what? It’s convenient and good value,” many say. “And anyway, those organic shops and farmers’ markets are for the beard-and-sandals, home-knitted jumper crowd and metrosexual foodies. The rest of us normal working-class folk can't afford those luxuries.”

“¿Y qué? Es cómodo y tiene buena relación calidad precio”, dicen muchos. “Y además, esas tiendas ecológicas y mercadillos agrícolas son para la gente con barba y sandalias de piel, que lleva jersey de punto hecho a mano y también para los sibaritas metrosexuales. El resto de la gente de clase trabajadora no podemos permitirnos esos lujos”.

This is the crux of the matter, and it’s what Slow Food is all about: convincing the world that not only can we afford it, but also that we must afford it.

He aquí el quid de la cuestión, y de lo que se trata la Slow Food: convencer al mundo de que no sólo nos lo podemos permitir, sino que nos lo debemos permitir.

You see, there's a common misconception that food is expensive. It’s not; it’s far too cheap. Verás, hay una falsa idea muy extendida de que la comida es cara. No lo es; es demasiado barata.

Carlo Petrini, voted by The Guardian as one of the 50 people who could change the world, repeatedly makes this point in his talks and books.

Carlo Petrini, votado por el periódico The Guardian como una de las 50 personas que podría cambiar el mundo, recalca este hecho constantemente en sus charlas y sus libros.

"In the past 50 years food has lost its value," he laments.

“En los últimos 50 años la comida ha perdido su valor”, lamenta.

Due to the abundance of mass-produced, low quality produce and the growing distance between the farm and the plate, the value we place on food has dropped massively.

Debido a la abundancia de alimentos de baja calidad producidos en masa y a la distancia cada vez mayor que existe entre la granja y el plato, el valor que le damos a la comida ha caído enormemente.

“Italians used to spend 32% of their income on food,” says Petrini. “Now they spend 14% on food… and, to put it into perspective, 12% on mobile phones.”

“Los italianos solíamos gastar el 32% de nuestro sueldo en comida”, dice Petrini. “Ahora gastamos el 14%... y, para situarlo en perspectiva, el 12% en teléfonos móviles”.

The same holds true in most developed countries. Food is a fraction of the price it used to be, yet we complain that we can’t afford to eat quality food.

Lo mismo ocurre en la mayoría de los países desarrollados. La comida vale una pequeña parte de lo que costaba antes, y aun así nos quejamos de que no podemos permitirnos comida de calidad.

“If I pay a little more for good food—organic food—I help the environment, and I help farmers. This is what they call in economics ‘positive externalities’. If, however, I only want to pay as little as possible for food, farmers will leave the countryside, water will be mismanaged, I will eat what is not healthy; these are negative externalities. Today, the real problem is that food must be at the right price. Not low, but right,” points out Carlo Petrini.

“Si pago un poco más por buena comida- ecológica- ayudo al medio ambiente, y ayudo a los granjeros. Esto se llama en la economía ‘externalidades positivas’. Si, en cambio, sólo quiero pagar lo mínimo posible por mi comida, los granjeros dejarán el campo, el agua se gestionará mal, comeré lo que no es sano; esto serían ‘externalidades negativas’. Hoy el verdadero problema es que la comida debe tener el precio correcto. No bajo, sino adecuado”, señala Carlo Petrini.

Paying 20 euros for an organic chicken, for instance, only seems horrendously expensive because it has a mass-produced, growth hormone-injected, tasteless, waterlogged, 5-euro one next to it. Twenty euros is actually a fair price for the life, feeding, handling, delivery and storage of an animal.

Pagar 20 euros por un pollo ecológico, por ejemplo, parece terriblemente caro solo porque tiene al lado uno que está producido en masa, inyectado de hormonas y de agua, sin sabor y que vale 5 euros. En realidad , veinte euros es un precio justo por la vida, la crianza, la alimentación, el reparto y el almacenaje de un animal.

A further perversion resulting from this abundance of cheap food is our emotionless attitude towards it: we waste it without batting an eyelid.

Otra aberración de esta abundancia de comida barata es nuestra gélida actitud hacia ella: la desperdiciamos sin pestañear.

“We are now producing food for 12 billion people, but there are just over 7 billion of us. So 40% of food is just thrown away,” stresses Petrini.

“Estamos ahora produciendo comida para 12 mil millones de personas, pero solo somos un poquito más de 7 mil millones. De modo que el 40% de la comida simplemente se tira.”, destaca Petrini.

Sadly, knowing this isn’t enough. Price is what invariably affects people’s buying choices-- not fairness.

Lamentablemente, saber esto no es suficiente. El precio es lo que invariablemente afecta a las decisiones de compra-- no la justicia.

Just look at plastic bags. For years we were bombarded with messages about the need to reduce our consumption. We saw pictures of strangled birds, islands of floating plastic, and landfill sites overflowing with our superfluous plastic bags. But to no avail: we kept using more.

Sólo hay que mirar las bolsas de plástico. Durante años nos bombardearon con mensajes sobre la necesidad de reducir nuestro consumo. Vimos fotos de aves estranguladas, islas de plástico flotando, y vertederos desbordados de nuestras bolsas superfluas. Todo en vano: seguíamos usándolas cada vez más.

Then, last year, in 2015, a 5p charge was introduced in the UK-- bag usage dropped by 80% within 6 months!

Entonces, el año pasado, en 2015, se introdujo un suplemento de 5 céntimos por bolsa -- ¡el uso de plástico cayó en un 80% en menos de 6 meses!

This goes to show that you can rant on about the environmental impacts until you are blue in the face, but 5 pence is what makes people sit up and take notice, and change their habits. That’s the way our world works.

Esto sirve para demostrar que puedes despotricar sobre los impactos ambientales hasta la saciedad, pero 5 céntimos es lo que hace que la gente reaccione y haga caso, cambiando sus hábitos. Así es cómo funciona nuestro mundo.

As long as that 5-euro chicken is on the shelf, devaluing everything around it, it’s going to be an uphill struggle for those who are dedicated to sustainable production, and food will continue to be wasted in unprecedented levels.

Mientras aquel pollo de 5 euros siga en el estante del súper, devaluando todo lo que lo rodea, a esas personas que se dedican a la producción sostenible se les hará cuesta arriba, y la comida seguirá tirándose a niveles sin precedentes.

This is where Slow Food comes in: part of their mission is to close the gap between the producer and the consumer (in fact, they avoid the word consumer and prefer co-producer) so that we can revalue the things we eat.

Aquí es donde entra la Slow Food: una parte de su misión es cerrar la brecha entre el productor y el consumidor (de hecho, evitan la palabra consumidor, prefieren el término co-productor) para que podamos revalorizar lo que nos comemos.

This starts by getting actively involved: getting to know the person who makes your bread, the farmer who raises your meat, the dairyman who milks your cows… It also necessarily involves talking openly about food production and it’s true place in this world.

Esto empieza con la participación activa: conocer al panadero que hace tu pan, al granjero que cría tu carne, al lechero que te trae la leche... También implica necesariamente hablar de forma abierta sobre la producción de la comida y el verdadero lugar que ocupa en este mundo.

If you are interested but don’t know where to start, check out their website www.slowfood.com to find out more and locate a group in your area. If there isn’t one, why not take the plunge and start one yourself?

Si te interesa pero no sabes por dónde empezar, entra en su web www.slowfood.com para informarte y encontrar un grupo de tu zona. Si no hay, ¿por qué no liarte la manta a la cabeza y empezar uno tú mismo?

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May 5th, 1986. “Romans Protest Mcdonald's,” read the New York Times headline.

El 5 de mayo de 1986. “Los romanos protestan contra Mcdonald's”, decía el titular del New York Times.

Thousands had gathered in Rome’s iconic Piazza di Spagna to take a stand against what would soon be the first Mcdonald's in Italy. The local community had rallied together to curb an unstoppable trend: the global industrialization of food.

Miles de personas se habían reunido en la icónica Piazza de Spagna de Roma para manifestarse en contra de lo que pronto sería el primer McDonald's de Italia. La comunidad se había solidarizado para poner freno a una tendencia imparable: la industrialización global de la comida. 

"If McDonald's is allowed," they proclaimed, "it will lead to the degradation of Rome and the Americanization of Italian culture”.

“Si permitimos que se abra un Mcdonald's”, proclamaron, “esto llevará a la degradación de Roma y a la americanización de la cultura italiana”.

Many of those present that day, such as journalist Carlo Petrini, had already observed the devastating effects that these fast-food chains had on local businesses and on the way of life in other European countries. “We don’t want fast food… we want slow food!” they cried.

Muchos de los presentes aquel día, como el entonces periodista Carlo Petrini, ya habían visto las nefastas consecuencias que estas cadenas de comida rápida causaban en los negocios locales y en el modo de vida de otras ciudades europeas. “No queremos comida rápida… queremos comida lenta”, gritaron.

Of course their pleas fell on deaf ears, and the deal went ahead.

Pero claro, sus súplicas cayeron en saco roto y el trato siguió adelante.

Fast-forward thirty years, and you could be forgiven for thinking you're in a scene from Groundhog Day. Last week’s newspaper headlines read: “Cardinals protest St Peter's Square Mcdonald's.”

Si nos adelantamos treinta años, cabría pensar que nos encontramos en una escena de El Día de la Marmota. Los titulares de la semana pasada anunciaban: “Los cardenales protestan por el McDonald's de la Plaza de San Pedro”.

Yep, it’s the same city… and the same fast-food franchise. This time they are reportedly offering 30,000 per month rent for the prime premises just a stone’s throw from the Vatican-- a sum few other enterprises can afford. Residents and some cardinals have even pleaded directly to the Pope to intervene.

Sip, es la misma ciudad… y la misma franquicia de comida rápida. Esta vez se rumorea que ofrecen 30.000 euros al mes por el alquiler de un local idóneo que está a un tiro de piedra del Vaticano-- una cantidad que pocas otras iniciativas pueden permitirse. Tanto los vecinos como algunos de los cardenales han, incluso, implorado directamente al Papa para que intervenga.

On the face of it, it seems like business as usual; maybe we are just condemned to a life of fast food and mediocre produce.

A primera vista, parece que es lo de siempre; igual estamos condenados a una vida de comida rápida y productos mediocres.

Behind the scenes, however, something is brewing: a force that’s been 30 years in the making. Although he didn’t know it then, that passionate journalist who fought in Piazza di Spagna, Carlo Petrini, had just triggered a food movement that would go on to grow into a global organization with over 140,000 members in 160 countries: Slow Food .

Sin embargo, algo se está cociendo entre bastidores: una fuerza que lleva 30 años maquinándose. Aunque no lo sabía entonces, aquel apasionado periodista que luchó en la Piazza de Spagna, Carlo Petrini, acababa de desencadenar un movimiento alimentario que acabaría por convertirse en una organización global con más de 140.000 miembros en 160 países: la Slow Food.

Their goal today is the same as it was then: “Prevent the disappearance of local food cultures and traditions, counteract the rise of 'fast life', and combat people’s dwindling interest in the food they eat, where it comes from and how our food choices affect the world around us.”

Su meta hoy es la misma que entonces: “Evitar la desaparición de culturas y tradiciones locales, contrarrestar el auge de la 'vida rápida' y luchar contra el desinterés de la gente en el tipo de comida que consumen, de dónde viene ésta y cómo nuestras elecciones de alimentación afectan al mundo que nos rodea”.

Both supermarkets and fast-food chains alike represent the antithesis of Slow Food, with their mass-produced, homogeneous foods that all taste the same; the disconnect from the food source; and the ‘race to the bottom’ with price and quality.

Tanto los supermercados como las cadenas de comida rápida representan la antítesis de la comida lenta, con sus alimentos producidos en serie, homogéneos y que saben todos igual; la desconexión del origen del alimento; y 'la carrera en espiral descendente' en cuanto a precio y calidad.

In the past four decades the state of our food suplly chain has changed dramatically in Europe. Today in the UK 75% of food is bought from just 4 supermarkets; in Spain that’s around 50%, and rising fast.

En las últimas cuatro décadas el panorama de nuestra cadena alimenticia ha cambiado en Europa una barbaridad. Hoy en el Reino Unido el 75% de la comida se compra en sólo cuatro supermercados; en España es el 50%, y va a más.

So what? It’s convenient and good value,” many say. “And anyway, those organic shops and farmers’ markets are for the beard-and-sandals, home-knitted jumper crowd and metrosexual foodies. The rest of us normal working-class folk can't afford those luxuries.”

“¿Y qué? Es cómodo y tiene buena relación calidad precio”, dicen muchos. “Y además, esas tiendas ecológicas y mercadillos agrícolas son para la gente con barba y sandalias de piel, que lleva jersey de punto hecho a mano y también para los sibaritas metrosexuales. El resto de la gente de clase trabajadora no podemos permitirnos esos lujos”.

This is the crux of the matter, and it’s what Slow Food is all about: convincing the world that not only can we afford it, but also that we must afford it.

He aquí el quid de la cuestión, y de lo que se trata la Slow Food: convencer al mundo de que no sólo nos lo podemos permitir, sino que nos lo debemos permitir.

You see , there's a common misconception that food is expensive. It’s not; it’s far too cheap. Verás, hay una falsa idea muy extendida de que la comida es cara. No lo es; es demasiado barata.

Carlo Petrini, voted by The Guardian as one of the 50 people who could change the world, repeatedly makes this point in his talks and books.

Carlo Petrini, votado por el periódico The Guardian como una de las 50 personas que podría cambiar el mundo, recalca este hecho constantemente en sus charlas y sus libros.

"In the past 50 years food has lost its value," he laments.

“En los últimos 50 años la comida ha perdido su valor”, lamenta.

Due to the abundance of mass-produced, low quality produce and the growing distance between the farm and the plate, the value we place on food has dropped massively.

Debido a la abundancia de alimentos de baja calidad producidos en masa y a la distancia cada vez mayor que existe entre la granja y el plato, el valor que le damos a la comida ha caído enormemente.

“Italians used to spend 32% of their income on food,” says Petrini. “Now they spend 14% on food… and, to put it into perspective, 12% on mobile phones.”

“Los italianos solíamos gastar el 32% de nuestro sueldo en comida”, dice Petrini. “Ahora gastamos el 14%... y, para situarlo en perspectiva, el 12% en teléfonos móviles”.

The same holds true in most developed countries. Food is a fraction of the price it used to be, yet we complain that we can’t afford to eat quality food.

Lo mismo ocurre en la mayoría de los países desarrollados. La comida vale una pequeña parte de lo que costaba antes, y aun así nos quejamos de que no podemos permitirnos comida de calidad.

“If I pay a little more for good food—organic food—I help the environment, and I help farmers. This is what they call in economics ‘positive externalities’. If, however, I only want to pay as little as possible for food, farmers will leave the countryside, water will be mismanaged, I will eat what is not healthy; these are negative externalities. Today, the real problem is that food must be at the right price. Not low, but right,” points out Carlo Petrini

“Si pago un poco más por buena comida- ecológica- ayudo al medio ambiente, y ayudo a los granjeros. Esto se llama en la economía ‘externalidades positivas’. Si, en cambio, sólo quiero pagar lo mínimo posible por mi comida, los granjeros dejarán el campo, el agua se gestionará mal, comeré lo que no es sano; esto serían ‘externalidades negativas’. Hoy el verdadero problema es que la comida debe tener el precio correcto. No bajo, sino adecuado”, señala Carlo Petrini.

Paying 20 euros for an organic chicken, for instance, only seems horrendously expensive because it has a mass-produced, growth hormone-injected, tasteless, waterlogged, 5-euro one next to it. Twenty euros is actually a fair price for the life, feeding, handling, delivery and storage of an animal.

Pagar 20 euros por un pollo ecológico, por ejemplo, parece terriblemente caro solo porque tiene al lado uno que está producido en masa, inyectado de hormonas y de agua, sin sabor y que vale 5 euros. En realidad, veinte euros es un precio justo por la vida, la crianza, la alimentación, el reparto y el almacenaje de un animal.

A further perversion resulting from this abundance of cheap food is our emotionless attitude towards it: we waste it without batting an eyelid.

Otra aberración de esta abundancia de comida barata es nuestra gélida actitud hacia ella: la desperdiciamos sin pestañear.

“We are now producing food for 12 billion people, but there are just over 7 billion of us. So 40% of food is just thrown away,” stresses Petrini.

“Estamos ahora produciendo comida para 12 mil millones de personas, pero solo somos un poquito más de 7 mil millones. De modo que el 40% de la comida simplemente se tira.”, destaca Petrini.

Sadly, knowing this isn’t enough. Price is what invariably affects people’s buying choices-- not fairness.

Lamentablemente, saber esto no es suficiente. El precio es lo que invariablemente afecta a las decisiones de compra-- no la justicia.

Just look at plastic bags. For years we were bombarded with messages about the need to reduce our consumption. We saw pictures of strangled birds, islands of floating plastic, and landfill sites overflowing with our superfluous plastic bags. But to no avail: we kept using more.

Sólo hay que mirar las bolsas de plástico. Durante años nos bombardearon con mensajes sobre la necesidad de reducir nuestro consumo. Vimos fotos de aves estranguladas, islas de plástico flotando, y vertederos desbordados de nuestras bolsas superfluas. Todo en vano: seguíamos usándolas cada vez más.

Then, last year, in 2015, a 5p charge was introduced in the UK-- bag usage dropped by 80% within 6 months!

Entonces, el año pasado, en 2015, se introdujo un suplemento de 5 céntimos por bolsa -- ¡el uso de plástico cayó en un 80% en menos de 6 meses!

This goes to show that you can rant on about the environmental impacts until you are blue in the face, but 5 pence is what makes people sit up and take notice, and change their habits. That’s the way our world works.

Esto sirve para demostrar que puedes despotricar sobre los impactos ambientales hasta la saciedad, pero 5 céntimos es lo que hace que la gente reaccione y haga caso, cambiando sus hábitos. Así es cómo funciona nuestro mundo.

As long as that 5-euro chicken is on the shelf, devaluing everything around it, it’s going to be an uphill struggle for those who are dedicated to sustainable production, and food will continue to be wasted in unprecedented levels.

Mientras aquel pollo de 5 euros siga en el estante del súper, devaluando todo lo que lo rodea, a esas personas que se dedican a la producción sostenible se les hará cuesta arriba, y la comida seguirá tirándose a niveles sin precedentes.

This is where Slow Food comes in: part of their mission is to close the gap between the producer and the consumer (in fact, they avoid the word consumer and prefer co-producer) so that we can revalue the things we eat.

Aquí es donde entra la Slow Food: una parte de su misión es cerrar la brecha entre el productor y el consumidor (de hecho, evitan la palabra consumidor, prefieren el término co-productor) para que podamos revalorizar lo que nos comemos.

This starts by getting actively involved: getting to know the person who makes your bread, the farmer who raises your meat, the dairyman who milks your cows… It also necessarily involves talking openly about food production and it’s true place in this world.

Esto empieza con la participación activa: conocer al panadero que hace tu pan, al granjero que cría tu carne, al lechero que te trae la leche... También implica necesariamente hablar de forma abierta sobre la producción de la comida y el verdadero lugar que ocupa en este mundo.

If you are interested but don’t know where to start, check out their website www.slowfood.com to find out more and locate a group in your area. If there isn’t one, why not take the plunge and start one yourself?

Si te interesa pero no sabes por dónde empezar, entra en su web www.slowfood.com para informarte y encontrar un grupo de tu zona. Si no hay, ¿por qué no liarte la manta a la cabeza y empezar uno tú mismo?

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