War Of Words
warwords1 All eyes are on the RAE

 

War Of Words
warwords1 All eyes are on the RAE

 

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Words: the building blocks of our thoughts; the pieces to our cognitive puzzle; the answers to all our questions.

Las palabras: los ladrillos que forman nuestros pensamientos; las piezas de nuestro puzle cognitivo; las respuestas a todas nuestras preguntas.

As new ones come onto the scene, others wither and die from lack of use.

A medida que las nuevas entran en escena, otras se marchitan y mueren por falta de uso.

At times these changes are arbitrary; a celebrity quote or a craze may trigger the world-wide acceptance of a term. Before 2013, for example, any Spaniard talking of selfies would have been taken for a madman. The 2013 Oscars changed that.

A veces los cambios son arbitrarios; una cita de un famoso o una moda pasajera puede desencadenar la aceptación mundial de un término. Por ejemplo, antes de 2013, a cualquier español que hablara de selfies se le hubiera tomado por loco. Los Oscars de 2013 cambiaron esto.

A work of fiction can also enrich our language, chipping in with new words and phrases. Joseph Heller’s 1961 classic Catch-22 bestowed upon us what seems like an indispensible term to describe a situation with no way out, a kind of vicious circle. Una obra de ficción también puede enriquecer nuestro idioma, aportando nuevas palabras y frases. El clásico de Joseph Heller del año 1961, Catch-22, nos obsequió con su título, lo que ahora parece un término imprescindible para describir una situación sin salida, en definitiva, un círculo vicioso.

And yet, apart from those whose job it is to study languages, people are generally oblivious to the origin and significance of the words they speak and why they choose some over others.

Pero, salvo los que se dedican al estudio de idiomas, la gente no es consciente del origen y del significado de las palabras que usan y por qué eligen algunas antes que otras.

Some of our word choices, on the other hand, are intentionally influenced.

Por otro lado, algunas elecciones a la hora de utilizar ciertas palabras, sí que se ven influenciadas a propósito.

Our history, for instance, is written with words, often painstakingly chosen to reflect a certain nuance of the past. The distinction between a “tyrant” and a “great leader” may hinge on the wording of the historian of the day.

Nuestra historia, por ejemplo, se escribe con palabras, muchas veces escogidas con esmero para reflejar una cierta visión del pasado. La distinción entre un “tirano” y un “gran líder” puede descansar sobre la elección de palabras por parte del historiador de turno.

But what the fate of our language really depends on are the people who compile these words in the famous books we call dictionaries.

Pero de lo que realmente depende la suerte de nuestro lenguaje es de las instituciones que se dedican a recopilar estas palabras en los famosos libros llamados diccionarios.

As we increasingly turn to these reputable bodies for guidance, there is mounting pressure placed upon them to lead by example. In the case of Spanish, that responsibility falls on the Real Academia Española (RAE).

Conforme vamos recurriendo cada vez más a estas respetadas instituciones para buscar orientación, crece la presión para dar ejemplo. En el caso del español, esa responsabilidad recae sobre la Real Academia Española (RAE).

As the overarching authority in the Spanish language, all eyes are on the RAE.

Como autoridad global del idioma español, todas las miradas están fijadas en ella.

Take the word “gypsy”. For centuries it has been synonymous with trickery and slyness. Fairly or not, gypsies have all been tarred with the same brush; hence it’s entry in the RAE dictionary as a swindler.

Tomemos la palabra “gitano”. Durante siglos ha sido sinónimo del engaño y la picardía. Justo o no, a todos los gitanos se les ha metido en el mismo saco; y de ahí su entrada en la RAE como trapacero.

But in 2014 the Female Gypsy Association decided that enough was enough: they kicked up a stink and twisted the RAE’s arm to get them to promise to revise the next edition of their dictionary and modify the meaning.

Pero en 2014, la Asociación de Gitanas Feministas decidió que ya estaba bien: armaron un escándalo e hicieron que la RAE prometiera actualizar la próxima edición del diccionario para matizar el significado, dando así ésta su brazo a torcer.

The RAE, meanwhile, claims that it isn’t their job to change the definitions of words; they simply echo the meaning conferred by the general public. So, they argue, they will have to wait for the usage to change before reflecting that in their dictionary. This leads us to a classic catch-22 situation: one is unlikely to change without the other party taking the first step.

La RAE, por su parte, asegura que no les corresponde a ellos cambiar las definiciones de las palabras; ellos simplemente hacen eco del significado otorgado por el público en general. Así que, sostienen que tendrán que esperar a que el uso cambie antes de reflejarlo en el diccionario. Esto nos lleva a una situación “catch-22” de toda la vida: una que difícilmente cambiará sin que el otro bando dé el primer paso.

And they do have a good case: what’s the point having a dictionary if the definition doesn’t reflect the actual meaning of the word as used by the people who speak it?

Y la verdad es que tienen un buen argumento: ¿de qué sirve un diccionario si la definición no refleja el significado de la palabra tal y como la usa la gente?

This scenario isn’t just confined to Spanish, mind you. In the UK, the verb welsh has come to mean “to fail to fulfill an obligation”. But despite the fact some Welsh folk find that offensive, the definition remains, albeit with an annotation warning against its use.

Y no es que este panorama exista únicamente en Español, claro. En el Reino Unido, la palabra galés viene a significar “no cumplir con una obligación”. A pesar de que a algunas personas galesas les resulta ofensiva, la definición permanece, eso sí, con una anotación desaconsejando su uso.

Changing the odd word in the dictionary is no biggie, though: it doesn’t take much ink to deal with. But what happens when the very foundations of your language are called into question? What do you do when a language spoken by upwards of 400 million people needs an overhaul?

La verdad es que cambiar alguna palabra suelta en el diccionario no es un gran problema: no requiere mucha tinta para resolverse. Pero, ¿qué pasa cuando se ponen en tela de juicio los mismísimos cimientos de tu idioma? ¿Qué se hace cuando se necesita una revisión de un idioma con más de 400 millones de hablantes?

The ongoing dispute between feminist groups and linguists has brought this issue into the media spotlight once again—an issue that has been haunting the Spanish language since the death of Franco in the seventies.

La continua disputa entre los grupos feministas y lingüistas han colocado de nuevo este asunto en el foco de atención mediático—un tema que lleva acosando al idioma español desde la muerte de Franco en los años setenta.

The latest bout of Spanish-bashing has seen one of Spain’s most prominent authors embroiled in a duel with his fellow academics.

La última pelea contra el español ha visto a uno de los autores más célebres de España enzarzado en un duelo con varios de sus compañeros académicos.

Arturo Perez Reverte, admired and despised in equal measure, has spoken out against the lack of balls of some of his colleagues at the Academy, publicly slating them for allowing themselves to be intimidated by feminists.

Arturo Pérez-Reverte, admirado y odiado a partes iguales, ha manifestado su desacuerdo con la falta de coraje de algunos compañeros suyos en la Academia, vapuleándo los públicamente por dejarse amedrentar por las feministas.

“We have repeatedly been sent examples of linguistic nonsense related to politics, radical feminism, the politically correct or just plain stupidity: things that, contrary to common sense for a lovely and wise language such as Castellano, tarnish and degrade it,” he writes.

“Se nos han enviado repetidas muestras de disparates lingüísticos vinculados a la política, al feminismo radical, a la incultura, a la demagogia políticamente correcta o a la simple estupidez; de todo aquello que, contrario al sentido común de una lengua hermosa y sabia como la castellana, la ensucia y envilece”, escribe.

Known for not mincing his words, Reverte is sticking his neck out where the norm is to walk on eggshells. And let’s be honest, at a time when the slightest hint of machismo is grounds for a whipping, the easy option is not to rock the boat and go along with these requests and do the politically correct thing.

Reverte, conocido por no tener pelos en la lengua, se la está jugando en un ámbito donde lo normal es andar con cuidado. Y seamos sinceros, en una coyuntura en la que el más mínimo indicio de machismo es motivo de un latigazo, lo fácil es no agitar las aguas, aceptar estas peticiones y hacer lo políticamente correcto.

Setting the RAE duel aside for the moment, though, is the Spanish language implicitly sexist?

Dejando la RAE a un lado por un momento, ¿es el español implícitamente sexista?

Yes, it is. It’s as plain as the nose on your face. Apart from the strong tendency for feminine or female related words to be derogatory (zorro vs zorra, gallo vs gallina, cojonudo vs coñazo), the basic grammatical cornerstones betray the male dominated history of its society —most notably the use of the masculine as the default and the dominant gender.

Sí, lo es. Está más claro que el agua. Aparte de la fuerte tendencia de que las palabras femeninas o relacionadas con mujeres sean peyorativas (zorro vs zorra, gallo vs gallina, cojonudo vs coñazo), las piedras angulares básicas de la gramática delatan la historia de una sociedad dominada por los hombres—sobre todo el uso del género masculino por defecto y como dominante.

Indeed, this characteristic of Spanish is one of the stumbling blocks that English speaking learners often struggle to get to grips with.
Mis padres, los profesores, mis hijos, etc, can sound to an English ear like females don’t exist when in the presence of a male. Unfortunately, whether this characteristic of Spanish is intentional or not, it can have the effect of overlooking females.

De hecho, esta característica del español es uno de los escollos que más cuesta a los ingleses entender bien.
Mis padres, los profesores, mis hijos, etc., pueden parecer al oído inglés que las mujeres no existan cuando hay un varón presente. Lamentablemente, ya sea intencionadamente o no, puede tener el efecto de invisibilizar a las mujeres.

Does it really matter, though? Does the language have an influence on our way of thinking, and hence on our behaviour?
Several studies indicate that it does.1

Pero, ¿de verdad, importa? ¿influye el idioma en nuestra forma de pensar, y por ende en nuestro comportamiento? Varias investigaciones apuntan a que sí.

“It’s obvious that by constantly saying in history that “man inhabited the earth, “ man invented the wheel”, “man is becoming sedentary”...it leads us to think that women didn’t exist, or they were in the cave waiting for their male to come home,” points out Fernando Vilches, Doctor in Hispanic Philology at the Universidad Complutense.

“Es evidente que estar constantemente diciendo en historia que "el hombre puebla la tierra", "el hombre inventa la rueda", "el hombre se hace sedentario"... nos lleva a pensar que la mujer no existía o estaba en la cueva esperando a que llegara su macho”, señala Fernando Vilches, doctor en Filología Hispánica por la Universidad Complutense.

So the question is, assuming it is indeed sexist, what’s the solution?

Así que, partiendo de la base de que sí es sexista, ¿cuál es la solución?

One fix is the doubling up of nouns and adjective to make a so-called inclusive language; yet this can lead to some rather cumbersome constructions that are arguably neither practical nor elegant.

Un arreglo es el desdoblamiento de género de los sustantivos y adjetivos para usar el llamado lenguaje inclusivo; sin embargo, esto puede llevar a algunas construcciones bastante engorrosas que, se podría decir, no son ni prácticas ni elegantes.

Article 41 of the Venezuelan Constitution offers a fine example of the clumsiness:

El artículo 41 de la Constitución de Venezuela ofrece un buen ejemplo de su torpeza:
“Only Venezuelans by birth who have no other nationality shall be permitted to hold the offices of President of the Republic, Executive Vice President, Chairman* and Vice-Chairman of the National Assembly, Justices of the Supreme Tribunal of Justice, Chairman* of the National Board of Elections, Attorney General of the Republic, Comptroller General of the Republic, General Prosecutor of the Republic, …” “Sólo los venezolanos y venezolanas por nacimiento podrán ejercer los cargos de presidente o presidenta de la República, vicepresidente ejecutivo o vicepresidenta ejecutiva, presidente o presidenta y vicepresidente o vicepresidenta de la Asamblea Nacional magistrados o magistradas del Tribunal Supremo de Justicia, procurador o procuradora general…”.
As stated by the RAE, we must ”simply and openly acknowledge that if the proposed guidelines were applied in the strictest sense, you wouldn’t be able to talk”.

Tal como dice la RAE, hay que “reconocer, simple y llanamente, que, si se aplicaran las directrices propuestas en estas guías en sus términos más estrictos, no se podría hablar".

There are several other ways of avoiding “sexist” language, including collective nouns (e.g. el alumnado instead of los alumnos) and omission of the article (e.g.cada estudiante instead of los estudiantes). Existen varias otras formas de evitar el lenguaje “sexista”, entre ellas los sustantivos colectivos (p.ej. el alumnado en lugar de los alumnos) y la omisión del artículo (p.ej. cada estudiante en lugar de los estudiantes).
However, languages tend to evolve to maximise economy of words and many of these changes would go against the grain.

Sin embargo los idiomas suelen evolucionar para maximizar la economía de las palabras y muchos de estos cambios van a contracorriente.

Another common workaround is the use of an alternative ending to the noun and adjective to include both sexes; a common variation is the use of the @ symbol (e.g. niñ@s chic@s). However, some academics argue that, apart from bastardizing the language, it isn’t feasible since it can’t be pronounced - a new sound perhaps?

Otra forma de sortearlo es el uso de una terminación alternativa que incluya los dos géneros; una variante común es la del símbolo “@” (p.ej. niñ@s, chic@s). Pero algunos académicos sostienen que, además de bastardear el idioma, no es viable ya que no se puede pronunciar - ¿un nuevo sonido, quizá?

One thing's for sure: there is a long road ahead for both sides of the dispute and, as usual in Spain, things are being taken to the nth degree and fought tooth and nail. Una cosa está clara: queda un largo camino por recorrer para ambos bandos de la disputa y, como siempre en España, las cosas se están llevando al extremo y se está luchando con uñas y dientes.
One can’t help but think back to the Civil War, when the Republic forces would refer to each other as camaradas to avoid the use of usted — the idea being that everyone was on an equal footing. Uno (o una) no puede evitar acordarse de la Guerra Civil, cuando las fuerzas de la República se trataban entre ellos de camaradas para evitar el uso de usted, con la idea de permanecer en un plano de igualdad.
To conclude, I’ll leave you with a joke I stumbled upon in the comments section of El Pais which I found amusing:

Para concluir, os dejo con un chiste que me encontré en la sección de comentarios de El País que me hizo mucha gracia:

-Mum, they call me a dickhead at school.
-Who, son?
-All my male and female classmates.
(Lost in translation, I’m afraid!)

-Mamá, mamá, en el colegio me llaman gilipollas.
-¿Quién, hijo?
-Todos y todas mis compañeros y compañeras.

quiz

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Words: the building blocks of our thoughts; the pieces to our cognitive puzzle; the answers to all our questions.

Las palabras: los ladrillos que forman nuestros pensamientos; las piezas de nuestro puzle cognitivo; las respuestas a todas nuestras preguntas.

As new ones come onto the scene, others wither and die from lack of use.

A medida que las nuevas entran en escena, otras se marchitan y mueren por falta de uso.

At times these changes are arbitrary; a celebrity quote or a craze may trigger the world-wide acceptance of a term. Before 2013, for example, any Spaniard talking of selfies would have been taken for a madman. The 2013 Oscars changed that.

A veces los cambios son arbitrarios; una cita de un famoso o una moda pasajera puede desencadenar la aceptación mundial de un término. Por ejemplo, antes de 2013, a cualquier español que hablara de selfies se le hubiera tomado por loco. Los Oscars de 2013 cambiaron esto.

A work of fiction can also enrich our language, chipping in with new words and phrases. Joseph Heller’s 1961 classic Catch-22 bestowed upon us what seems like an indispensible term to describe a situation with no way out, a kind of vicious circle. Una obra de ficción también puede enriquecer nuestro idioma, aportando nuevas palabras y frases. El clásico de Joseph Heller del año 1961, Catch-22, nos obsequió con su título, lo que ahora parece un término imprescindible para describir una situación sin salida, en definitiva, un círculo vicioso.

And yet, apart from those whose job it is to study languages, people are generally oblivious to the origin and significance of the words they speak and why they choose some over others.

Pero, salvo los que se dedican al estudio de idiomas, la gente no es consciente del origen y del significado de las palabras que usan y por qué eligen algunas antes que otras.

Some of our word choices, on the other hand, are intentionally influenced.

Por otro lado, algunas elecciones a la hora de utilizar ciertas palabras, sí que se ven influenciadas a propósito.

Our history, for instance, is written with words, often painstakingly chosen to reflect a certain nuance of the past. The distinction between a “tyrant” and a “great leader” may hinge on the wording of the historian of the day.

Nuestra historia, por ejemplo, se escribe con palabras, muchas veces escogidas con esmero para reflejar una cierta visión del pasado. La distinción entre un “tirano” y un “gran líder” puede descansar sobre la elección de palabras por parte del historiador de turno.

But what the fate of our language really depends on are the people who compile these words in the famous books we call dictionaries.

Pero de lo que realmente depende la suerte de nuestro lenguaje es de las instituciones que se dedican a recopilar estas palabras en los famosos libros llamados diccionarios.

As we increasingly turn to these reputable bodies for guidance, there is mounting pressure placed upon them to lead by example. In the case of Spanish, that responsibility falls on the Real Academia Española (RAE).

Conforme vamos recurriendo cada vez más a estas respetadas instituciones para buscar orientación, crece la presión para dar ejemplo. En el caso del español, esa responsabilidad recae sobre la Real Academia Española (RAE).

As the overarching authority in the Spanish language, all eyes are on the RAE.

Como autoridad global del idioma español, todas las miradas están fijadas en ella.

Take the word “gypsy”. For centuries it has been synonymous with trickery and slyness. Fairly or not, gypsies have all been tarred with the same brush; hence it’s entry in the RAE dictionary as a swindler.

Tomemos la palabra “gitano”. Durante siglos ha sido sinónimo del engaño y la picardía. Justo o no, a todos los gitanos se les ha metido en el mismo saco; y de ahí su entrada en la RAE como trapacero.

But in 2014 the Female Gypsy Association decided that enough was enough: they kicked up a stink and twisted the RAE’s arm to get them to promise to revise the next edition of their dictionary and modify the meaning.

Pero en 2014, la Asociación de Gitanas Feministas decidió que ya estaba bien: armaron un escándalo e hicieron que la RAE prometiera actualizar la próxima edición del diccionario para matizar el significado, dando así ésta su brazo a torcer.

The RAE, meanwhile, claims that it isn’t their job to change the definitions of words; they simply echo the meaning conferred by the general public. So, they argue, they will have to wait for the usage to change before reflecting that in their dictionary. This leads us to a classic catch-22 situation: one is unlikely to change without the other party taking the first step.

La RAE, por su parte, asegura que no les corresponde a ellos cambiar las definiciones de las palabras; ellos simplemente hacen eco del significado otorgado por el público en general. Así que, sostienen que tendrán que esperar a que el uso cambie antes de reflejarlo en el diccionario. Esto nos lleva a una situación “catch-22” de toda la vida: una que difícilmente cambiará sin que el otro bando dé el primer paso.

And they do have a good case: what’s the point having a dictionary if the definition doesn’t reflect the actual meaning of the word as used by the people who speak it?

Y la verdad es que tienen un buen argumento: ¿de qué sirve un diccionario si la definición no refleja el significado de la palabra tal y como la usa la gente?

This scenario isn’t just confined to Spanish, mind you. In the UK, the verb welsh has come to mean “to fail to fulfill an obligation”. But despite the fact some Welsh folk find that offensive, the definition remains, albeit with an annotation warning against its use.

Y no es que este panorama exista únicamente en Español, claro. En el Reino Unido, la palabra galés viene a significar “no cumplir con una obligación”. A pesar de que a algunas personas galesas les resulta ofensiva, la definición permanece, eso sí, con una anotación desaconsejando su uso.

Changing the odd word in the dictionary is no biggie, though: it doesn’t take much ink to deal with. But what happens when the very foundations of your language are called into question? What do you do when a language spoken by upwards of 400 million people needs an overhaul?

La verdad es que cambiar alguna palabra suelta en el diccionario no es un gran problema: no requiere mucha tinta para resolverse. Pero, ¿qué pasa cuando se ponen en tela de juicio los mismísimos cimientos de tu idioma? ¿Qué se hace cuando se necesita una revisión de un idioma con más de 400 millones de hablantes?

The ongoing dispute between feminist groups and linguists has brought this issue into the media spotlight once again—an issue that has been haunting the Spanish language since the death of Franco in the seventies.

La continua disputa entre los grupos feministas y lingüistas han colocado de nuevo este asunto en el foco de atención mediático—un tema que lleva acosando al idioma español desde la muerte de Franco en los años setenta.

The latest bout of Spanish-bashing has seen one of Spain’s most prominent authors embroiled in a duel with his fellow academics.

La última pelea contra el español ha visto a uno de los autores más célebres de España enzarzado en un duelo con varios de sus compañeros académicos.

Arturo Perez Reverte, admired and despised in equal measure, has spoken out against the lack of balls of some of his colleagues at the Academy, publicly slating them for allowing themselves to be intimidated by feminists.

Arturo Pérez-Reverte, admirado y odiado a partes iguales, ha manifestado su desacuerdo con la falta de coraje de algunos compañeros suyos en la Academia, vapuleándo los públicamente por dejarse amedrentar por las feministas.

“We have repeatedly been sent examples of linguistic nonsense related to politics, radical feminism, the politically correct or just plain stupidity: things that, contrary to common sense for a lovely and wise language such as Castellano, tarnish and degrade it,” he writes.

“Se nos han enviado repetidas muestras de disparates lingüísticos vinculados a la política, al feminismo radical, a la incultura, a la demagogia políticamente correcta o a la simple estupidez; de todo aquello que, contrario al sentido común de una lengua hermosa y sabia como la castellana, la ensucia y envilece”, escribe.

Known for not mincing his words, Reverte is sticking his neck out where the norm is to walk on eggshells. And let’s be honest, at a time when the slightest hint of machismo is grounds for a whipping, the easy option is not to rock the boat and go along with these requests and do the politically correct thing.

Reverte, conocido por no tener pelos en la lengua, se la está jugando en un ámbito donde lo normal es andar con cuidado. Y seamos sinceros, en una coyuntura en la que el más mínimo indicio de machismo es motivo de un latigazo, lo fácil es no agitar las aguas, aceptar estas peticiones y hacer lo políticamente correcto.

Setting the RAE duel aside for the moment, though, is the Spanish language implicitly sexist?

Dejando la RAE a un lado por un momento, ¿es el español implícitamente sexista?

Yes, it is. It’s as plain as the nose on your face. Apart from the strong tendency for feminine or female related words to be derogatory (zorro vs zorra, gallo vs gallina, cojonudo vs coñazo), the basic grammatical cornerstones betray the male dominated history of its society —most notably the use of the masculine as the default and the dominant gender.

Sí, lo es. Está más claro que el agua. Aparte de la fuerte tendencia de que las palabras femeninas o relacionadas con mujeres sean peyorativas (zorro vs zorra, gallo vs gallina, cojonudo vs coñazo), las piedras angulares básicas de la gramática delatan la historia de una sociedad dominada por los hombres—sobre todo el uso del género masculino por defecto y como dominante.

Indeed, this characteristic of Spanish is one of the stumbling blocks that English speaking learners often struggle get to grips with.
Mis padres, los profesores, mis hijos, etc, can sound to an English ear like females don’t exist when in the presence of a male. Unfortunately, whether this characteristic of Spanish is intentional or not, it can have the effect of overlooking females.

De hecho, esta característica del español es uno de los escollos que más cuesta a los ingleses entender bien.
Mis padres, los profesores, mis hijos, etc., pueden parecer al oído inglés que las mujeres no existan cuando hay un varón presente. Lamentablemente, ya sea intencionadamente o no, puede tener el efecto de invisibilizar a las mujeres.

Does it really matter, though? Does the language have an influence on our way of thinking, and hence on our behaviour?
Several studies indicate that it does.1

Pero, ¿de verdad, importa? ¿influye el idioma en nuestra forma de pensar, y por ende en nuestro comportamiento? Varias investigaciones apuntan a que sí.

“It’s obvious that by constantly saying in history that “man inhabited the earth, “ man invented the wheel”, “man is becoming sedentary”..it leads us to think that women didn’t exist, or they were in the cave waiting for their male to come home,” points out Fernando Vilches, Doctor in Hispanic Philology at the Universidad Complutense.

“Es evidente que estar constantemente diciendo en historia que "el hombre puebla la tierra", "el hombre inventa la rueda", "el hombre se hace sedentario"... nos lleva a pensar que la mujer no existía o estaba en la cueva esperando a que llegara su macho”, señala Fernando Vilches, doctor en Filología Hispánica por la Universidad Complutense.

So the question is, assuming it is indeed sexist, what’s the solution?

Así que, partiendo de la base de que sí es sexista, ¿cuál es la solución?

One fix is the doubling up of nouns and adjectives to make a so-called inclusive language; yet this can lead to some rather cumbersome constructions that are arguably neither practical nor elegant.

Un arreglo es el desdoblamiento de género de los sustantivos y adjetivos para usar el llamado lenguaje inclusivo; sin embargo, esto puede llevar a algunas construcciones bastante engorrosas que, se podría decir, no son ni prácticas ni elegantes.

Article 41 of the Venezuelan Constitution offers a fine example of the clumsiness:

El artículo 41 de la Constitución de Venezuela ofrece un buen ejemplo de su torpeza:
“Only Venezuelans by birth who have no other nationality shall be permitted to hold the offices of President of the Republic, Executive Vice President, Chairman* and Vice-Chairman of the National Assembly, Justices of the Supreme Tribunal of Justice, Chairman* of the National Board of Elections, Attorney General of the Republic, Comptroller General of the Republic, General Prosecutor of the Republic, …” “Sólo los venezolanos y venezolanas por nacimiento podrán ejercer los cargos de presidente o presidenta de la República, vicepresidente ejecutivo o vicepresidenta ejecutiva, presidente o presidenta y vicepresidente o vicepresidenta de la Asamblea Nacional magistrados o magistradas del Tribunal Supremo de Justicia, procurador o procuradora general…”.
As stated by the RAE, we must ”simply and openly acknowledge that if the proposed guidelines were applied in the strictest sense, you wouldn’t be able to talk”.

Tal como dice la RAE, hay que “reconocer, simple y llanamente, que, si se aplicaran las directrices propuestas en estas guías en sus términos más estrictos, no se podría hablar".

There are several other ways of avoiding “sexist” language, including collective nouns (e.g. el alumnado instead of los alumnos) and omission of the article ((e.g. cada estudiante instead of los estudiantes).) Existen varias otras formas de evitar el lenguaje “sexista”, entre ellas los sustantivos colectivos (p.ej. el alumnado en lugar de los alumnos) y la omisión del artículo (p.ej. cada estudiante en lugar de los estudiantes).
However, languages tend to evolve to maximise economy of words and many of these changes would go against the grain.

Sin embargo los idiomas suelen evolucionar para maximizar la economía de las palabras y muchos de estos cambios van a contracorriente.

Another common workaround is the use of an alternative ending to the noun and adjective to include both sexes; a common variation is the use of the @ symbol (e.g. niñ@s chic@s). However, some academics argue that, apart from bastardizing the language, it isn’t feasible since it can’t be pronounced - a new sound perhaps?

Otra forma de sortearlo es el uso de una terminación alternativa que incluya los dos géneros; una variante común es la del símbolo “@” (p.ej. niñ@s, chic@s). Pero algunos académicos sostienen que, además de bastardear el idioma, no es viable ya que no se puede pronunciar - ¿un nuevo sonido, quizá?

One thing's for sure : there is a long road ahead for both sides of the dispute and, as usual in Spain, things are being taken to the nth degree and fought tooth and nail. Una cosa está clara: queda un largo camino por recorrer para ambos bandos de la disputa y, como siempre en España, las cosas se están llevando al extremo y se está luchando con uñas y dientes.
One can’t help but think back to the Civil War, when the Republic forces would refer to each other as camaradas to avoid the use of usted — the idea being that everyone was on an equal footing. Uno (o una) no puede evitar acordarse de la Guerra Civil, cuando las fuerzas de la República se trataban entre ellos de camaradas para evitar el uso de usted, con la idea de permanecer en un plano de igualdad.
To conclude, I’ll leave you with a joke I stumbled upon in the comments section of El Pais which I found amusing:

Para concluir, os dejo con un chiste que me encontré en la sección de comentarios de El País que me hizo mucha gracia:

-Mum, they call me a dickhead at school.
-Who, son?
-All my male and female classmates.
(Lost in translation, I’m afraid!)

-Mamá, mamá, en el colegio me llaman gilipollas.
-¿Quién, hijo?
-Todos y todas mis compañeros y compañeras.

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