Low Cost - High Price
lowcost Get with the times

 

Low Cost - High Price
lowcost Get with the times

 

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Showgirls, Low Cost. When the owners of the Fuenlabrada strip joint (located just outside Madrid) decided to make use of these anglicisms in their enormous poster, which was visible from the nearby motorway, they couldn't have imagined it would end up making national news and putting them in the media spotlight. What they did know, though, is what any 21st-century businessman worth his salt knows: English sells.

Showgirls, Low Cost. Cuando los dueños de un puticlub de Fuenlabrada (ubicado cerca de Madrid) decidieron echar mano de estos anglicismos para su cartel gigante, que se veía desde la autovía, no podían imaginar que llegarían a ser noticia nacional, poniéndolos así en el foco de atención mediático; pero lo que sabían es lo que sabe cualquier hombre de negocios que se precie en el siglo XXI: el inglés vende.

Whether it’s boots or booty, high-end cars or aftershave; Shakespeare's language, as they like to refer to it in Spain, is now the preferred choice for boutique shops and major brands alike. A walk down any Spanish high street now resembles a day out in Edinburgh or London: the words sales, shopping, beauty, etc., fill the shop windows like never before.


Ya sean botas o nalgas, coches de alta gama o colonia; el idioma de Shakespeare, como gusta llamarlo en España, es el preferido tanto de las boutiques como de las grandes marcas. Un paseo por cualquier calle principal de España se parece ahora a una excursión por Edimburgo o Londres; las palabras sales, shopping, beauty, etcétera, llenan los escaparates como nunca antes.

In a country that’s pulling out all the stops to improve its level of English, you might think this would be a welcome development. The more exposure to the language, the better. However, not everyone is so chuffed with the recent surge in anglicisms. For, while getting up to speed with their English is at the top of everyone’s agenda, it was never supposed to be at the expense of their own mother tongue. En un país que está empleando todos sus medios para mejorar su nivel de inglés, se podría pensar que este hecho es bienvenido. Cuanta más divulgación mejor. Sin embargo, no todo el mundo está tan entusiasmado con la reciente oleada de anglicismos. Pues, si bien la prioridad de todo el mundo es ponerse al día con el inglés, en ningún momento era parte del plan que fuera a expensas de su propia lengua.

And yet that’s precisely the way things are heading.

Pero precisamente este es el rumbo que se está tomando.

Most academics agree that if the word or term is necessary, i.e. contributing new meaning or concept, then by all means, use an English loanword. Brunch, for instance, has quickly and firmly taken root in Spain because there simply isn’t an existing term available to describe a meal that serves both as breakfast and lunch.

La mayoría de los académicos están de acuerdo en que si un vocablo es necesario, es decir, aporta un nuevo significado o concepto, entonces ¡adelante, utiliza un préstamo inglés! Brunch, por ejemplo, se ha arraigado rápida y firmemente en España porque, sencillamente, no existía ningún término para describir una comida que englobara el desayuno y el almuerzo.

Where there has been some friction, however, is over the unnecessary use of anglicisms—often simply because they sound cooler or sell more. Indeed, the alarming increase in English words for this purpose has been a topic of discussion among the RAE and the Advertising Academy over the last couple of years.

Pero donde sí ha habido cierto desacuerdo es en el uso innecesario de los anglicismos—porque simplemente suenan más guay o venden más. En efecto, el alarmante aumento de palabras inglesas para esta finalidad es, desde hace un par de años, tema de debate entre la RAE y la Academia de Publicidad.

An example: Where would you prefer to have lunch? a “restaurante parrilla” or a “lunch and grill”? To many Spanish ears, the former drums up images of a dull, traditional meal, while the latter brings to mind a VIP business lunch, being waited upon by hot, smiley blondes. "Totally awesome!" as the Yanks say.

Un ejemplo: ¿Dónde prefieres almorzar... en un “restaurante parrilla” o en un “lunch and grill”? Para el oído español, el primero suscita imágenes de una comida tradicional y aburrida, mientras que la segunda se trataría de una comida de negocios con gente VIP, atendidos por camareras rubias y guapas. Como dicen lo yanquis: ¡Cojonudo!

Even Enrique Yarza, secretary general of the Advertising Academy, has admitted that things are getting a bit out of hand, using the example of French car manufacturer Renault, whose slogan is in English. “What’s the sense in saying ‘Renault, passion for life’, if you can say ‘Pasión por la vida’?” he asks.

Hasta Enrique Yarza, secretario general de la Academia de Publicidad, ha reconocido que las cosas se están yendo de las manos, citando el ejemplo del fabricante de coches francés, Renault, cuyo lema está en inglés: “¿Qué sentido tiene decir ‘Renault, passion for life’ si se puede decir ‘Pasión por la vida’?”, pregunta.

It is a rhetorical question, of course, since he and his colleagues already know the answer, which is often repeated in the media: the Spanish have an “inferiority complex”, and English is used to play on that weakness, appealing to their desire for increased prestige.

Era una pregunta retórica, desde luego, ya que él y todos sus compañeros ya saben la respuesta, y se ha repetido muchas veces en los medios: los españoles tienen “un complejo de inferioridad” y el inglés se usa para explotar esa debilidad, apelando al deseo de tener más prestigio.

Psychologist Pilar Varela shares this opinion: “The idea is that the product should be presented as something desirable, mysterious, superior, hard to get, yet attainable; and English achieves that because we are rather bumpkinish.”

La psicóloga Pilar Varela comparte esta opinión: “La cosa es que el producto se presente como algo deseable, misterioso, superior, difícil de alcanzar, pero alcanzable; y el inglés lo consigue porque somos un tanto paletos”.

Although, to say that Spaniards are “country bumpkins” is perhaps going too far. This phenomenon is not limited to just Spain. The huge advertising machine that is the USA has the whole world eating out of the palm of their hand. They have positioned themselves as trendsetters in most fields.

Aunque, decir que los españoles son “paletos” es, quizá, pasarse un poco. Este fenómeno no se limita solo a España. La gran maquinaria publicitaria, que se llama EEUU, tiene a todo el mundo comiendo de la mano. Se han posicionado como pioneros creando tendencia en la mayoría de los campos.

Muñoz and Valdivieso from the Cervantes Institute of Spanish also discuss this idea at length in their essay El español: cultura reflejada, lengua traducida. Apuntes a contracorriente:

Muñoz y Valdivieso del Instituto de Cervantes también hablan de esta idea extensamente en su ensayo El español: cultura reflejada, lengua traducida. Apuntes a contracorriente:

“For some speakers, child grooming, coach, flyer, low-cost, outlet or renting express new concepts. The fact that these concepts already existed doesn’t seem to matter (corrupción de menores, preparador (personal), folleto, barato, tienda de oportunidades o alquiler), because the English connotations offer such attractiveness that they seem to give these expressions new meaning.”

“Hay hablantes para quienes child grooming, coach, flyer, low-cost, outlet o renting expresan conceptos nuevos. No importa que ya existieran en español los conceptos correspondientes a «corrupción de menores», «preparador (personal)», «folleto», «barato», «tienda de oportunidades» o «alquiler», porque las connotaciones inglesas tienen tal fuerza de atracción que parecen conferir a estas expresiones una denotación nueva”.

Yet, their assertion isn’t strictly true; things aren’t quite that straightforward. Low-cost isn’t the same as cheap. The latter denotes low quality and of poor taste, whereas low-cost implies good value without compromise on the quality (the Fuenlabrada whores certainly aren’t just any old tarts). Similarly, other English loanwords often have a nuance that Spanish, for whatever reason, fails to pick up on.

Sin embargo, su afirmación no es del todo cierta; las cosas no son tan sencillas. Low cost no es lo mismo que cheap. Éste denota baja calidad y mal gusto, mientras que low-cost insinúa buena relación calidad-precio sin ceder en el primero (las putas de Fuenlabrada no son fulanas cualquiera, faltaría más). Del mismo modo, muchos de los préstamos ingleses suelen tener un matiz que el español, por la razón que sea, no logra captar.

The RAE, meanwhile, has already made its stance clear, expressing concerns about rapid, uncontrolled adoption of English words: “English is a fantastic language in culture and communication, but we don’t want to find ourselves invaded by huge quantities of terms that there is no point having in our everyday vocabulary”.

La RAE, por su parte, ha dejado bien claro su postura al respecto, expresando su preocupación por la rápida y descontrolada adopción de las palabras inglesas: “El inglés es una gran lengua de cultura y de comunicación, pero nos vemos invadidos por cantidad de vocablos que no tiene ningún sentido que entren dentro de nuestro flujo léxico cotidiano”.

Others dismiss these comments as narrow-minded and backward. Languages evolve; “get over it” is the message coming across from youngsters. “Get with the times”. Otros rechazan estos comentarios, calificándolos de estrechos de miras y retrógrados. Los idiomas evolucionan; “acéptalo” es el mensaje que transmiten los jóvenes. “Adáptate a los tiempos que corren”.
Advertisers and journalists also play down the exaggerated and alarmist claims made by the RAE, assuring that Spanish is robust enough to withstand a few new words. It is, after all, the language in vogue… isn’t it? Publicistas y periodistas también quitan hierro a estas exageradas y alarmistas declaraciones, y aseguran que el español es lo suficientemente robusto como para aguantar algunas palabras nuevas. Al fin y al cabo, es el idioma que está a la orden del día …¿no?
Well, depending on who you ask, Spanish is either a giant in its heyday or, by contrast, a dinosaur teetering on the brink of extinction. Pues, dependiendo de a quién le preguntes, el español es, o bien un gigante en todo su apogeo, o bien, por el contrario, un dinosaurio al borde de la extinción.
The optimists, and those with an interest in its proliferation, tell us that Spanish is flourishing; that it’s the language with most native speakers; that academies are popping up left, right and centre to meet the growing demand abroad. Yet the numbers alone are potentially misleading.

Los optimistas, y los que tienen intereses en que prolifere, nos cuentan que el español está floreciendo; que es el idioma con más hablantes nativos; que las academias están brotando a diestro y siniestro para satisfacer la creciente demanda como segundo idioma en el extranjero. Aun así, los números pueden ser engañosos.

Muñoz and Valdivieso's essay, offering a comprehensive analysis of the current state of Spanish, as well as the outlook for the future, paints a rather grim picture. El ensayo de Muñoz y Valdivieso, que comprende un exhaustivo análisis del actual estado del idioma español, nos muestra, de cara al futuro, un panorama bastante sombrío.

In short, Spanish is looking more and more like English.
On the one hand the RAE dictionary has removed 1,350 old terms and added 5,000 new ones, many of which are English loanwords. Meanwhile, the Spanish that is spoken and read on a day-to-day basis is littered with anglicisms, spelling and grammar mistakes, and even the basic sentence structures are starting to resemble their English counterparts.

En resumidas cuentas, el español se parece cada vez más al inglés. Por un lado el diccionario de la RAE ha retirado unos 1.350 términos antiguos y ha añadido otros 5.000, muchos de los cuales son préstamos ingleses. Mientras tanto, el español que se habla y se lee día a día está plagado de anglicismos, faltas de ortografía y gramaticales y hasta las estructuras básicas de las oraciones empiezan a parecerse a sus equivalentes ingleses.

The following extract from a well-known newspaper shows how poor translations are slowly chipping away at the cornerstones of the Spanish language.
Un manifestante fue disparado ayer en Gijón por el propietario de un coche aparcado que estaba siendo movido para ser utilizado como...”.

El siguiente fragmento de un conocido periódico pone de manifiesto cómo las malas traducciones están haciendo mella en las piedras angulares de la lengua española:
“Un manifestante fue disparado ayer en Gijón por el propietario de un coche aparcado que estaba siendo movido para ser utilizado como [...]”.

Likewise, phrases like “recogió su bolso” or “sintió un dolor en su pecho” are creeping into the language, revealing English’s interference through constant exposure in all areas of life.

Asimismo, frases como “recogió su bolso” o “sintió un dolor en su pecho” se están colando en el idioma, dejando ver la interferencia del inglés que se da en todos los ámbitos de la vida.
Some pessimists, including renowned author Javier Marías, refer to this hotchpotch of English and Spanish, combined with abundant erros, as “neolengua”: a quasi-language where anything goes and where everyone has their own take on it. Most linguists are horrified by some of the things they come across online; Marías says he has already given up trying to correct people as it feels like he is just pissing into the wind. Algunos pesimistas, incluyendo al célebre autor Javier Marías, denomina a esta mezcolanza de inglés y español, junto a sus abundantes faltas gramaticales, “neolengua”: un cuasi-idioma donde todo vale y todo el mundo tiene su propia interpretación del mismo. Algunos lingüistas se echan las manos a la cabeza cuando ven algunas burradas con las que uno se encuentra en línea; Marías dice haber dejado de intentar corregir a la gente, porque era un esfuerzo en vano.
Setting aside the influence of advertising and media for the moment, at the root of much of this transition is a simple but implacable truth: the path of least resistance. Dejando a un lado por un momento la influencia de la publicidad y los medios, la raíz de gran parte de esta transición es una simple pero implacable ley: la del mínimo esfuerzo.

Languages, like everything else, tend to evolve towards efficiency and economy of words. The ubiquitous omission of the opening question mark (¿) is one symptom of this. Another sign is the choice of anglicism that cuts down the time and energy required to get a message across: although it may sound pathetic to some, bullying takes up just 9 characters of your 140 character tweet, whereas acoso escolar takes up 12; parking 7, aparcamiento 12; and so on.

Los idiomas, como todo lo demás, tienden a evolucionar hacia la eficiencia y la economía de palabras. Un síntoma es la omnipresente omisión del signo de interrogación para abrir las preguntas. Otra muestra de ello es la elección del anglicismo a fin de reducir el tiempo y la energía necesarios para hacer llegar el mensaje: aunque puede parecer patético, bullying ocupa sólo 9 caracteres de los 140 permitidos en un tweet, acoso escolar, en cambio, ocupa 12; parking 7, aparcamiento 12, y suma y sigue.
Add to the mix the current debate about sexist language and the controversial doubling up of genders, and we have a recipe for disaster. Si a esto se le añade el debate sobre el lenguaje sexista y el controvertido desdoblamiento de los géneros, ya tenemos todos los ingredientes para que se produzca un desastre.
What some people haven’t woken up to yet, though, is that we are not just talking about words. We are talking about everything that they represent: culture, mindset, lifestyle… identity even. De lo que algunas personas todavía no se han dado cuenta, es que no se trata solo de palabras. Estamos hablando de todo lo que representan: la cultura, el modo de pensar y de vivir... incluso hasta la identidad.
“It’s as if they want us to think that this is something else, that this is Paris or New York,” says writer Soledad Puértolas, “But this is Madrid, and it’s a good thing it is. There’s nothing wrong with speaking Spanish.” She considers it be an issue of “insecurity and rejection of what you are”.

“Es como si quisieran hacer ver que esto es otra cosa, que esto es París o Nueva York”, dice la escritora Soledad Puértolas. “Pero esto es Madrid y está muy bien que lo sea. No pasa nada por hablar en español".
Ella considera que se trata de "una inseguridad y un rechazo de lo que eres".

Unfortunately, so much of the media and culture is now coming from the Anglosphere that Spanish is being forced to adapt. Meanwhile, apart from, tapas, siesta, and paella, the Spanish aren’t setting trends or influencing in the English lexicon. In other words, the Spanish are, in a way, succumbing to the Anglosphere. Desgraciadamente, existe una cantidad tan elevada de contenidos y de cultura que provienen del mundo anglosajón, que el idioma español se está viendo obligado a adaptarse. Mientras tanto, salvo tapas, siesta y paella, los españoles no están creando tendencia ni influyendo en el léxico inglés. Dicho de otra forma, los españoles, en cierto modo, se están sometiendo al mundo anglosajón.
By constantly snubbing their own vocabulary and resorting to English words,the media may be sending a message of subordination to the people; Muñoz and Valdivieso argue that this mentality “is turning Spanish into a subordinate language, both on a personal and symbolic level”. Al volver la espalda una y otra vez a su propio vocabulario y recurrir a las palabras inglesas, puede que la prensa esté enviando un mensaje de subordinación; Muñoz y Valdivieso sostienen que esta mentalidad “hace del español una lengua subalterna, tanto en el plano material como en el simbólico”.
As writer Manuel Vázquez Martínez quite rightly points out in El Diario Vasco, “This laissez-faire attitude of economic liberalism, if applied to the Spanish language, which is spoken by a wide range of cultures today, could lead us to a perilous anarchy that we will be hard-pressed to get back on track.” Como bien señala el escritor Manuel Vázquez Martínez en El Diario Vasco, “Ese ‘dejar hacer, dejar pasar’ del liberalismo económico aplicado a la lengua española, hablada por la gran variedad de grupos culturales que existen hoy en día, podría llevarnos a una peligrosa anarquía difícil de reconducir”.
To put it another way, the Spanish language is in danger of decaying rapidly, and it’s going to take a concerted effort to withstand the oncoming onslaught from the Anglosphere. The media, advertisers, and translators need to get together if they are to stand any chance of stemming the tide of English words that undermine Spanish instead of enriching it. Es decir, el idioma español está en peligro de rápida decadencia y habrá que aunar esfuerzos si se quiere resistir a las arremetidas por parte del mundo anglosajón. Los medios, los publicistas y los traductores tienen que unirse para detener la oleada de palabras inglesas que empobrecen el español en lugar de enriquecerlo.

The fate of other languages should serve as a stark warning: 40% of the world's 6000 languages are predicted to shortly become extinct, with English taking over in many cases.
In a globalized economy, where efficiency is key, instead of the ideal, bilingual scenario, the strongest language tends to prevail, and the rest get left by the wayside.

La suerte que han corrido otros idiomas debería de servir como un claro aviso: se prevé que el 40% de los 6000 idiomas que existen en el mundo pronto se extingan, con el inglés tomando el testigo en muchos casos.
En una economía globalizada, donde la eficiencia es clave, el idioma más fuerte tiende a imponerse y los demás se quedan en aguas de borraja, en lugar de darse la situación ideal: el bilingüismo.

Winding up , the parallel with the big multinational stores comes to mind. When an Amazon, a Mcdonald's, a Carrefour, or an Ikea comes along, we think it's the bee's knees; it’s newer, faster, cheaper and better. But then, one day we wake up, we go outside, scratch our heads, and ask ourselves: where are all the bakeries, the hardware stores, family-run businesses and everything that was once ours? The city has lost its soul and it will never return. Para concluir , viene a la mente el paralelismo con las grandes superficies multinacionales. Cuando llega un Amazon, un Mcdonald’s, un Carrefour, o un Ikea, pensamos que es la leche: es más moderno, más rápido, más barato y mejor. Pero luego, nos despertamos un día, salimos a la calle, nos rascamos la cabeza extrañados y nos preguntamos: ¿dónde están todas las panaderías, las ferreterías, los negocios familiares y todo lo nuestro? La ciudad ha perdido su alma y nunca volverá.
Without a conscious decision to protect our ways, we are going to be left with a world that is infinitely more homogenous and dull. A world where everyone looks, speaks, and acts alike; where everyone has their smartphone, their Facebook, their Happy Meal, all taking the same selfies at their Halloween party. Si no tomamos una decisión consciente para defender nuestras costumbres, nos vamos a quedar con un mundo infinitamente más homogéneo y soso, donde todo el mundo se parece, habla igual, y se comporta de la misma manera; cada uno con su smartphone, su Facebook y su Happy Meal y haciéndose los mismos selfies en su fiesta de Halloween.

Let’s hope that the following Muñoz and Valdivieso diagnosis is just an overreaction and that the Spanish people are able to wake up before it’s too late:
“Spanish speakers have begun the desertion of Spanish. They are giving up on it. Like they gave up on sandals and earthenware pitchers.”

Ojalá el diagnóstico de Muñoz y Valdivieso que os dejo a continuación sea solo una reacción exagerada y que los españoles abran los ojos antes de que sea demasiado tarde:
“Los hispanohablantes han iniciado el abandono del español. Lo dejan. Como dejaron las abarcas y el botijo”.

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Showgirls, Low Cost. When the owners of the Fuenlabrada strip joint (located just outside Madrid) decided to make use of these anglicisms in their enormous poster, which was visible from the nearby motorway, they couldn't have imagined it would end up making national news and putting them in the media spotlight. What they did know, though, is what any 21st-century businessman worth his salt knows: English sells.

Showgirls, Low Cost. Cuando los dueños de un puticlub de Fuenlabrada (ubicado cerca de Madrid) decidieron echar mano de estos anglicismos para su cartel gigante, que se veía desde la autovía, no podían imaginar que llegarían a ser noticia nacional, poniéndolos así en el foco de atención mediático; pero lo que  sabían es lo que sabe cualquier hombre de negocios que se precie en el siglo XXI: el inglés vende.

Whether it’s boots or booty, high-end cars or aftershave; Shakespeare's language, as they like to refer to it in Spain, is now the preferred choice for boutique shops and major brands alike. A walk down any Spanish high street now resembles a day out in Edinburgh or London: the words sales, shopping, beauty, etc., fill the shop windows like never before.


Ya sean botas o nalgas, coches de alta gama o colonia; el idioma de Shakespeare, como gusta llamarlo en España, es el preferido tanto de las boutiques como de las grandes marcas. Un paseo por cualquier calle principal de España se parece ahora a una excursión por Edimburgo o Londres; las palabras sales, shopping, beauty, etcétera, llenan los escaparates como nunca antes.

In a country that’s pulling out all the stops to improve its level of English, you might think this would be a welcome development. The more exposure to the language, the better. However, not everyone is so chuffed with the recent surge in anglicisms. For, while getting up to speed with their English is at the top of everyone’s agenda, it was never supposed to be at the expense of their own mother tongue. En un país que está empleando todos sus medios para mejorar su nivel de inglés, se podría pensar que este hecho es bienvenido. Cuanta más divulgación mejor. Sin embargo, no todo el mundo está tan entusiasmado con la reciente oleada de anglicismos. Pues, si bien la prioridad de todo el mundo es ponerse al día con el inglés, en ningún momento era parte del plan que fuera a expensas de su propia lengua.

And yet that’s precisely the way things are heading.

Pero precisamente este es el rumbo que se está tomando.

Most academics agree that if the word or term is necessary, i.e. contributing new meaning or concept, then by all means, use an English loanword. Brunch, for instance, has quickly and firmly taken root in Spain because there simply isn’t an existing term available to describe a meal that serves both as breakfast and lunch.

La mayoría de los académicos están de acuerdo en que si un vocablo es necesario, es decir, aporta un nuevo significado o concepto, entonces ¡adelante, utiliza un préstamo inglés! Brunch, por ejemplo, se ha arraigado rápida y firmemente en España porque, sencillamente, no existía ningún término para describir una comida que englobara el desayuno y el almuerzo.

Where there has been some friction, however, is over the unnecessary use of anglicisms—often simply because they sound cooler or sell more. Indeed, the alarming increase in English words for this purpose has been a topic of discussion among the RAE and the Advertising Academy over the last couple of years.

Pero donde sí ha habido cierto desacuerdo es en el uso innecesario de los anglicismos—porque simplemente suenan más guay o venden más. En efecto, el alarmante aumento de palabras inglesas para esta finalidad es, desde hace un par de años, tema de debate entre la RAE y la Academia de Publicidad.

An example: Where would you prefer to have lunch? a “restaurante parrilla” or a “lunch and grill”? To many Spanish ears, the former drums up images of a dull, traditional meal, while the latter brings to mind a VIP business lunch, being waited upon by hot, smiley blondes. "Totally awesome!" as the Yanks say.

Un ejemplo: ¿Dónde prefieres almorzar... en un “restaurante parrilla” o en un “lunch and grill”? Para el oído español, el primero suscita imágenes de una comida tradicional y aburrida, mientras que la segunda se trataría de una comida de negocios con gente VIP, atendidos por camareras rubias y guapas. Como dicen lo yanquis: ¡Cojonudo!

Even Enrique Yarza, secretary general of the Advertising Academy, has admitted that things are getting a bit out of hand, using the example of French car manufacturer Renault, whose slogan is in English. “What’s the sense in saying ‘Renault, passion for life’, if you can say ‘Pasión por la vida’?” he asks.

Hasta Enrique Yarza, secretario general de la Academia de Publicidad, ha reconocido que las cosas se están yendo de las manos, citando el ejemplo del fabricante de coches francés, Renault, cuyo lema está en inglés: “¿Qué sentido tiene decir ‘Renault, passion for life’ si se puede decir ‘Pasión por la vida’?”, pregunta.

It is a rhetorical question, of course, since he and his colleagues already know the answer, which is often repeated in the media: the Spanish have an “inferiority complex”, and English is used to play on that weakness, appealing to their desire for increased prestige.

Era una pregunta retórica, desde luego, ya que él y todos sus compañeros ya saben la respuesta, y se ha repetido muchas veces en los medios: los españoles tienen “un complejo de inferioridad” y el inglés se usa para explotar esa debilidad, apelando al deseo de tener más prestigio.

Psychologist Pilar Varela shares this opinion: “The idea is that the product should be presented as something desirable, mysterious, superior, hard to get, yet attainable; and English achieves that because we are rather bumpkinish.”

La psicóloga Pilar Varela comparte esta opinión: “La cosa es que el producto se presente como algo deseable, misterioso, superior, difícil de alcanzar, pero alcanzable; y el inglés lo consigue porque somos un tanto paletos”.

Although, to say that Spaniards are “bumpkins” is perhaps going too far. This phenomenon is not limited to just Spain. The huge advertising machine that is the USA has the whole world eating out of the palm of their hand. They have positioned themselves as trendsetters in most fields.

Aunque, decir que los españoles son “paletos” es, quizá, pasarse un poco. Este fenómeno no se limita solo a España. La gran maquinaria publicitaria, que se llama EEUU, tiene a todo el mundo comiendo de la mano. Se han posicionado como pioneros creando tendencia en la mayoría de los campos.

Muñoz and Valdivieso from the Cervantes Institute of Spanish also discuss this idea at length in their essay El español: cultura reflejada, lengua traducida. Apuntes a contracorriente:

Muñoz y Valdivieso del Instituto de Cervantes también hablan de esta idea extensamente en su ensayo El español: cultura reflejada, lengua traducida. Apuntes a contracorriente:

“For some speakers, child grooming, coach, flyer, low-cost, outlet or renting express new concepts. The fact that these concepts already existed doesn’t seem to matter (corrupción de menores, preparador (personal), folleto, barato, tienda de oportunidades o alquiler), because the English connotations offer such attractiveness that they seem to give these expressions new meaning.”

“Hay hablantes para quienes child grooming, coach, flyer, low-cost, outlet o renting expresan conceptos nuevos. No importa que ya existieran en español los conceptos correspondientes a «corrupción de menores», «preparador (personal)», «folleto», «barato», «tienda de oportunidades» o «alquiler», porque las connotaciones inglesas tienen tal fuerza de atracción que parecen conferir a estas expresiones una denotación nueva”.

Yet, their assertion isn’t strictly true; things aren’t quite that straightforward. Low-cost isn’t the same as cheap. The latter denotes low quality and of poor taste, whereas low-cost implies good value without compromise on the quality (the Fuenlabrada whores certainly aren’t just any old tarts). Similarly, other English loanwords often have a nuance that Spanish, for whatever reason, fails to pick up on.

Sin embargo, su afirmación no es del todo cierta; las cosas no son tan sencillas. Low cost no es lo mismo que cheap. Éste denota baja calidad y mal gusto, mientra ques low-cost insinúa buena relación calidad-precio sin ceder en el primero (las putas de Fuenlabrada no son fulanas cualquiera, faltaría más). Del mismo modo, muchos de los préstamos ingleses suelen tener un matiz que el español, por la razón que sea, no logra captar.

The RAE, meanwhile, has already made its stance clear, expressing concerns about rapid, uncontrolled adoption of English words: “English is a fantastic language in culture and communication, but we don’t want to find ourselves invaded by huge quantities of terms that there is no point having in our everyday vocabulary”.

La RAE, por su parte, ha dejado bien claro su postura al respecto, expresando su preocupación por la rápida y descontrolada adopción de las palabras inglesas: “El inglés es una gran lengua de cultura y de comunicación, pero nos vemos invadidos por cantidad de vocablos que no tiene ningún sentido que entren dentro de nuestro flujo léxico cotidiano”.

Others dismiss these comments as narrow-minded and backward. Languages evolve; “get over it” is the message coming across from youngsters. “Get with the times”. Otros rechazan estos comentarios, calificándolos de estrechos de miras y retrógrados. Los idiomas evolucionan; “acéptalo” es el mensaje que transmiten los jóvenes. “Adáptate a los tiempos que corren”.
Advertisers and journalists also play down the exaggerated and alarmist claims made by the RAE, assuring that Spanish is robust enough to withstand a few new words. It is, after all, the language in vogue… isn’t it? Publicistas y periodistas también quitan hierro a estas exageradas y alarmistas declaraciones, y aseguran que el español es lo suficientemente robusto como para aguantar algunas palabras nuevas. Al fin y al cabo, es el idioma que está a la orden del día …¿no?
Well, depending on who you ask, Spanish is either a giant in its heyday or, by contrast, a dinosaur teetering on the brink of extinction. Pues, dependiendo de a quién le preguntes, el español es, o bien un gigante en todo su apogeo, o bien, por el contrario, un dinosaurio al borde de la extinción.
The optimists, and those with an interest in its proliferation, tell us that Spanish is flourishing; that it’s the language with most native speakers; that academies are popping up left, right and centre to meet the growing demand abroad. Yet the numbers alone are potentially misleading.

Los optimistas, y los que tienen intereses en que prolifere, nos cuentan que el español está floreciendo; que es el idioma con más hablantes nativos; que las academias están brotando a diestro y siniestro para satisfacer la creciente demanda como segundo idioma en el extranjero. Aun así, los números pueden ser engañosos.

Muñoz and Valdivieso's essay, offering a comprehensive analysis of the current state of Spanish, as well as the outlook for the future, paints a rather grim picture. El ensayo de Muñoz y Valdivieso, que comprende un exhaustivo análisis del actual estado del idioma español, nos muestra, de cara al futuro, un panorama bastante sombrío.

In short, Spanish is looking more and more like English.
On the one hand the RAE dictionary has removed 1,350 old terms and added 5,000 new ones, many of which are English loanwords. Meanwhile, the Spanish that is spoken and read on a day-to-day basis is littered with anglicisms, spelling and grammar mistakes, and even the basic sentence structures are starting to resemble their English counterparts.

En resumidas cuentas, el español se parece cada vez más al inglés. Por un lado el diccionario de la RAE ha retirado unos 1.350 términos antiguos y ha añadido otros 5.000, muchos de los cuales son préstamos ingleses. Mientras tanto, el español que se habla y se lee día a día está plagado de anglicismos, faltas de ortografía y gramaticales y hasta las estructuras básicas de las oraciones empiezan a parecerse a sus equivalentes ingleses.

The following extract from a well-known newspaper shows how poor translations are slowly chipping away at the cornerstones of the Spanish language.
Un manifestante fue disparado ayer en Gijón por el propietario de un coche aparcado que estaba siendo movido para ser utilizado como...”.

El siguiente fragmento de un conocido periódico pone de manifiesto cómo las malas traducciones están haciendo mella en las piedras angulares de la lengua española:
“Un manifestante fue disparado ayer en Gijón por el propietario de un coche aparcado que estaba siendo movido para ser utilizado como [...]”.

Likewise, phrases like “recogió su bolso” or “sintió un dolor en su pecho” are creeping into the language, revealing English’s interference through constant exposure in all areas of life.

Asimismo, frases como “recogió su bolso” o “sintió un dolor en su pecho” se están colando en el idioma, dejando ver la interferencia del inglés que se da en todos los ámbitos de la vida.
Some pessimists, including renowned author Javier Marías, refer to this hotchpotch of English and Spanish, combined with abundant erros, as “neolengua”: a quasi-language where anything goes and where everyone has their own take on it. Most linguists are horrified by some of the things they come across online; Marías says he has already given up trying to correct people as it feels like he is just pissing into the wind. Algunos pesimistas, incluyendo al célebre autor Javier Marías, denomina a esta mezcolanza de inglés y español, junto a sus abundantes faltas gramaticales, “neolengua”: un cuasi-idioma donde todo vale y todo el mundo tiene su propia interpretación del mismo. Algunos lingüistas se echan las manos a la cabeza cuando ven algunas burradas con las que uno se encuentra en línea; Marías dice haber dejado de intentar corregir a la gente, porque era un esfuerzo en vano.
Setting aside the influence of advertising and media for the moment, at the root of much of this transition is a simple but implacable truth: the path of least resistance. Dejando a un lado por un momento la influencia de la publicidad y los medios, la raíz de gran parte de esta transición es una simple pero implacable ley: la del mínimo esfuerzo.

Languages, like everything else, tend to evolve towards efficiency and economy of words. The ubiquitous omission of the opening question mark (¿) is one symptom of this. Another sign is the choice of anglicism that cuts down the time and energy required to get a message across: although it may sound pathetic to some, bullying takes up just 9 characters of your 140 character tweet, whereas acoso escolar takes up 12; parking 7, aparcamiento 12; and so on.

Los idiomas, como todo lo demás, tienden a evolucionar hacia la eficiencia y la economía de palabras. Un síntoma es la omnipresente omisión del signo de interrogación para abrir las preguntas. Otra muestra de ello es la elección del anglicismo a fin de reducir el tiempo y la energía necesarios para hacer llegar el mensaje: aunque puede parecer patético, bullying ocupa sólo 9 caracteres de los 140 permitidos en un tweet, acoso escolar, en cambio, ocupa 12; parking 7, aparcamiento 12, y suma y sigue.
Add to the mix the current debate about sexist language and the controversial doubling up of genders, and we have a recipe for disaster. Si a esto se le añade el debate sobre el lenguaje sexista y el controvertido desdoblamiento de los géneros, ya tenemos todos los ingredientes para que se produzca un desastre.
What some people haven’t woken up to yet, though, is that we are not just talking about words. We are talking about everything that they represent: culture, mindset, lifestyle… identity even. De lo que algunas personas todavía no se han dado cuenta, es que no se trata solo de palabras. Estamos hablando de todo lo que representan: la cultura, el modo de pensar y de vivir... incluso hasta la identidad.
“It’s as if they want us to think that this is something else, that this is Paris or New York,” says writer Soledad Puértolas, “But this is Madrid, and it’s a good thing it is. There’s nothing wrong with speaking Spanish.” She considers it be an issue of “insecurity and rejection of what you are”.

“Es como si quisieran hacer ver que esto es otra cosa, que esto es París o Nueva York”, dice la escritora Soledad Puértolas. “Pero esto es Madrid y está muy bien que lo sea. No pasa nada por hablar en español".
Ella considera que se trata de "una inseguridad y un rechazo de lo que eres".

Unfortunately, so much of the media and culture is now coming from the Anglosphere that Spanish is being forced to adapt. Meanwhile, apart from, tapas, siesta, and paella, the Spanish aren’t setting trends or influencing in the English lexicon. In other words, the Spanish are, in a way, succumbing to the Anglosphere. Desgraciadamente, existe una cantidad tan elevada de contenidos y de cultura que provienen del mundo anglosajón, que el idioma español se está viendo obligado a adaptarse. Mientras tanto, salvo tapas, siesta y paella, los españoles no están creando tendencia ni influyendo en el léxico inglés. Dicho de otra forma, los españoles, en cierto modo, se están sometiendo al mundo anglosajón.
By constantly snubbing their own vocabulary and resorting to English words, the media may be sending a message of subordination to the people; Muñoz and Valdivieso argue that this mentality “is turning Spanish into a subordinate language, both on a personal and symbolic level”. Al volver la espalda una y otra vez a su propio vocabulario y recurrir a las palabras inglesas, puede que la prensa esté enviando un mensaje de subordinación; Muñoz y Valdivieso sostienen que esta mentalidad “hace del español una lengua subalterna, tanto en el plano material como en el simbólico”.
As writer Manuel Vázquez Martínez quite rightly points out in El Diario Vasco, “This laissez-faire attitude of economic liberalism, if applied to the Spanish language, which is spoken by a wide range of cultures today, could lead us to a perilous anarchy that we will be hard-pressed to get back on track.” Como bien señala el escritor Manuel Vázquez Martínez en El Diario Vasco, “Ese ‘dejar hacer, dejar pasar’ del liberalismo económico aplicado a la lengua española, hablada por la gran variedad de grupos culturales que existen hoy en día, podría llevarnos a una peligrosa anarquía difícil de reconducir”.
To put it another way, the Spanish language is in danger of decaying rapidly, and it’s going to take a concerted effort to withstand the oncoming onslaught from the Anglosphere. The media, advertisers, and translators need to get together if they are to stand any chance of stemming the tide of English words that undermine Spanish instead of enriching it. Es decir, el idioma español está en peligro de rápida decadencia y habrá que aunar esfuerzos si se quiere resistir a las arremetidas por parte del mundo anglosajón. Los medios, los publicistas y los traductores tienen que unirse para detener la oleada de palabras inglesas que empobrecen el español en lugar de enriquecerlo.

The fate of other languages should serve as a stark warning: 40% of the world's 6000 languages are predicted to shortly become extinct, with English taking over in many cases.
In a globalized economy, where efficiency is key, instead of the ideal, bilingual scenario, the strongest language tends to prevail, and the rest get left by the wayside.

La suerte que han corrido otros idiomas debería de servir como un claro aviso: se prevé que el 40% de los 6000 idiomas que existen en el mundo pronto se extingan, con el inglés tomando el testigo en muchos casos.
En una economía globalizada, donde la eficiencia es clave, el idioma más fuerte tiende a imponerse y los demás se quedan en aguas de borraja, en lugar de darse la situación ideal: el bilingüismo.

Winding up , the parallel with the big multinational stores comes to mind. When an Amazon, a Mcdonald's, a Carrefour, or an Ikea comes along, we think it's the bee's knees; it’s newer, faster, cheaper and better. But then, one day we wake up, we go outside, scratch our heads, and ask ourselves: where are all the bakeries, the hardware stores, family-run businesses and everything that was once ours? The city has lost its soul and it will never return. Para concluir, viene a la mente el paralelismo con las grandes superficies multinacionales. Cuando llega un Amazon, un Mcdonald’s, un Carrefour, o un Ikea, pensamos que es la leche: es más moderno, más rápido, más barato y mejor. Pero luego, nos despertamos un día, salimos a la calle, nos rascamos la cabeza extrañados y nos preguntamos: ¿dónde están todas las panaderías, las ferreterías, los negocios familiares y todo lo nuestro? La ciudad ha perdido su alma y nunca volverá.
Without a conscious decision to protect our ways, we are going to be left with a world that is infinitely more homogenous and dull. A world where everyone looks, speaks, and acts alike; where everyone has their smartphone, their Facebook, their Happy Meal, all taking the same selfies at their Halloween party. Si no tomamos una decisión consciente para defender nuestras costumbres, nos vamos a quedar con un mundo infinitamente más homogéneo y soso, donde todo el mundo se parece, habla igual, y se comporta de la misma manera; cada uno con su smartphone, su Facebook y su Happy Meal y haciéndose los mismos selfies en su fiesta de Halloween.

Let’s hope that the following Muñoz and Valdivieso diagnosis is just an overreaction and that the Spanish people are able to wake up before it’s too late:
“Spanish speakers have begun the desertion of Spanish. They are giving up on it. Like they gave up on sandals and earthenware pitchers.”

Ojalá el diagnóstico de Muñoz y Valdivieso que os dejo a continuación sea solo una reacción exagerada y que los españoles abran los ojos antes de que sea demasiado tarde:
“Los hispanohablantes han iniciado el abandono del español. Lo dejan. Como dejaron las abarcas y el botijo”.

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