Gentrification 4.0 
gentrification4 Everywhere is starting to look alike

 

Gentrification 4.0 
gentrification4 Everywhere is starting to look alike

 

English Audio

 

You step off the bustling street into a café. Inside, salvaged wood tables, exposed red brick, Edison-style light bulbs, and an unvarnished bookshelf adorned with a few dozen tattered classics set the austere yet welcoming mood. You are struck by a strange sense of dejà vu. It must be the jet lag.

Sales del bullicio de la calle y entras en una cafetería. Dentro, mesas de madera reciclada, trozos de ladrillo al descubierto en la pared, bombillas vintage y estanterías de libros sin barnizar, adornadas con decenas de clásicos deslucidos, crean un ambiente austero pero acogedor. Te invade una curiosa sensación de dejà vu. Debe de ser el jet lag.

Shaking your head, you cast your eye over the chalkboard menu: café latte, 3 euros; avocado and wholemeal toast, 4 euros; craft beer, 4 euros. Then you peer into the glass display cabinet. Gluten-free muffins and a colourful array of cupcakes comprise the bulk of the bakery items. It’s your first time in this city, yet there’s something eerily familiar about it all.

Sacudiendo la cabeza, echas un ojo a la carta en la pizarra: café latte, 3 euros; pan integral con aguacate, 4 euros; cerveza artesanal, 4 euros. Después, miras en la vitrina. Magdalenas sin gluten y una selección variopinta de cupcakes componen el grueso de la bollería. Aunque es la primera vez que estás en esta ciudad, hay algo que te resulta extrañamente familiar.

You look out the window. Across the street there is a retro barber’s shop; in and out of it flows a steady stream of bearded thirty-something-year-olds dressed in flannel shirts and beat up, yet new, Converse shoes. Parked outside is a row of black vintage bicycles, complete with cute wicker basket.
How odd.

Miras por la ventana. Enfrente hay una barbería retro: ves un constante ir y venir de treintañeros barbudos vestidos con camisa de franela y zapatillas raídas, pero nuevas, de Converse. Fuera se encuentra una hilera de bicicletas negras de estilo vintage aparcadas, con su cesta cuqui de mimbre.
Qué raro.

Could it be that you missed the flight and never even left your home city?
¿Qué te pongo?
No. You are indeed in Spain— in the neighborhood of Malasaña in Madrid to be precise—but you may as well be in London, Berlin, or New York.

¿Podría ser que hubieras perdido el vuelo y nunca te hubieras llegado a ir de tu propia ciudad?
“¿Qué te pongo?”
No. Estás realmente en España—en el barrio de Malasaña para ser más preciso— pero lo mismo daría si estuvieras en Londres, Berlín o Nueva York.

As a traveller, if you still haven’t noticed this sameness, you soon will. As a resident, if you live in a city centre and still don’t have the omnipresent cupcakes and prohibitively expensive antique shops, it’s only a matter of time.

Como viajero, si aún no te has dado cuenta de esta monotonía, pronto lo harás. Como vecino, si vives en el centro de una ciudad y todavía no has visto los omnipresentes cupcakes o tiendas de antigüedades con precios estratosféricos, sólo será cuestión de tiempo.

What you are witnessing is a phenomenon that is being played out across all western cities: an explosive cocktail of globalization and gentrification.

Lo que estás presenciando es un fenómeno que se está dando en todas las ciudades occidentales: el cocktail explosivo de la gentrificación y la globalización.

By now, gentrification—a term once confined to the argot of urban planners and pedants—is a concept that most people are familiar with.

A estas alturas, la gentrificación—un término que antes se limitaba al argot de los urbanistas y los más pedantes—es un concepto con el que la mayor parte de la población está familiarizada.

In a nutshell, it’s the process whereby a working-class, often run-down neighbourhood undergoes regeneration, resulting in increased rent prices and, ultimately, displacement of the original inhabitants.
The pros and cons have been discussed ad nauseam in recent years. The Guardian newspaper even ran a special series on it last year to raise awareness about the negative repercussions.

En pocas palabras, se trata de un proceso por el cual un barrio de clase obrera, muchas veces en decadencia, experimenta una regeneración, trayendo consigo un aumento del precio del alquiler y, en último término, el desplazamiento de los habitantes autóctonos.
Los pros y los contras se han discutido hasta la saciedad en los últimos años. El periódico The Guardian publicó incluso una edición especial el año pasado que trataba el tema para concienciar sobre las consecuencias negativas.

What is new, however, is the dizzying rate of change and the unprecedented homogeneity of gentrified neighbourhoods across borders. Everywhere is starting to look alike. Every coffee shop in every trendy area now serves the very same latte, down to the standard tulip on the frothed milk.

Lo que sí es nuevo, sin embargo, es el ritmo vertiginoso de este cambio y la homogeneidad sin precedentes entre países. Todos los lugares están empezando a parecerse. Todas las cafeterías en estos barrios que están de moda sirven ahora el mismísimo latte, con el mismísimo y típico tulipán dibujado sobre la espuma.

Globalization had already left its mark on city centres, with its McDonalds, Starbucks and H&M; but now it’s spilling out to the surrounding districts.

La globalización ya había dejado su huella en los centros de las ciudades, con sus McDonalds, Starbucks y H&M, pero ahora se está extendiendo rápidamente hacia los alrededores.

The metamorphosis from undervalued real estate to high-end premises, marked by an influx of hipsters, gays and artists, is now accelerating to the point that rent hikes of 200 euros a month are not uncommon in the space of a single year.

La metamorfosis que sufre un inmueble de local infravalorado a local de lujo, marcado por una afluencia de hipsters, gays y artistas, se está acelerando hasta tal punto de que los alquileres suben hasta 200 euros de un año a otro sin que nos sorprenda.

There is a new catalyst in the mix; a new harbinger of gentrification that is shaping neighbourhoods: tourism 4.0.

Hay un nuevo catalizador en juego; un nuevo factor que anuncia la llegada de la gentrificación y que está dando forma a los barrios: el turismo 4.0.

Up until about a decade ago, tourism was something almost exclusively limited to the city centre; close proximity of hotels and attractions meant that very few ventured out of the safe and familiar downtown. The surrounding neighborhoods were sometimes no-go zones, with prostitution, drugs, and delinquency.

Hasta hace una década, más o menos, el turismo era algo casi exclusivamente propio del centro de la ciudad; la proximidad de los hoteles y los monumentos significaba que muy pocos se alejaban de un centro seguro y familiar. Las barrios de los alrededores eran, en algunos casos, zonas conflictivas, con menudeo de drogas, prostitución y delincuencia.

The internet and its progeny—Facebook, Foursquare, Instagram, Tripadvisor etc. —have changed that. The king of travel apps, of course, and the website of choice for those who are seeking to “live the city, not visit it”, has to be AirBnb.

Internet y sus progenitores— Facebook, Foursquare, Instagram, Tripadvisor, etc.—han cambiado este concepto. Pero el rey de las apps de viajes, y la web preferida de aquellos que buscan “vivir la ciudad, no visitarla” sería, sin duda, AirBnb.

The impact that AirBnb is having on cities has been well documented in recent years, but its effects are more far-reaching than meets the eye.

Se ha escrito mucho del impacto que está teniendo AirBnb en las ciudades en los últimos años, pero sus efectos son más trascendentales de lo que parecen a primera vista.

Consider the fact that Madrid has in the region of 8,000-10,000 AirBnb rental apartments. Rather than paying an arm and a leg for a hotel in more central districts, travellers can treat themselves to an entire flat, or a room, for a fraction of the price in a residential area. Tengamos en cuenta que el centro de Madrid ya cuenta con alrededor de 8.000-10.000 apartamentos en alquiler a través de AirBnb. En lugar de pagar un ojo de la cara por un hotel céntrico, los viajeros ahora pueden darse el capricho de alquilar un piso entero, o una habitación, en un barrio residencial por mucho menos.
That’s awesome for the ever greater number of tourists visiting Spain. It’s also good news for many of the local businesses which see their takings rise thanks to these new foreign neighbours.

Esto es cojonudo para el creciente número de turistas que viajan a España. También es una buena nueva para muchos negocios que gozan de un aumento de ingresos gracias a estos nuevos vecinos extranjeros.

Unfortunately, it’s not a blessing for everyone; for the end result, apart from the soaring rents in these areas, is an irreversible tear in the fabric of these communities. AirBnb is the straw that is breaking the camel’s back in many cases.

Lamentablemente, no es una bendición para todos; pues el resultado final, aparte de que los alquileres están por las nubes, es un desgarro en el tejido de la comunidad. AirBnb supone la gota que colma el vaso en muchos casos.
Where there were fishmongers' and corner shops, now we find dog confectionary and overpriced coffee. Where there were long-time neighbours, now we find a constant coming and going of temporary “residents”. The heart and soul of the neighbourhood is lost, and what’s left is a kind of theme park. What’s worse, it’s the same theme park in every major city.

Donde antes había pescaderías y tiendecitas de barrio, ahora hay repostería para perros y café excesivamente caro. Donde había vecinos de toda la vida, ahora se ve un constante ir y venir de “residentes” temporales. El barrio ha perdido su alma, y lo que queda es una especie de parque temático. Y lo que es peor, es el mismo parque temático que el que puedes encontrar en cualquiera de las grandes ciudades.

From the point of view of the traveller, it is underwhelming. Journalist Kyle Chayka summarizes this homogenizing effect nicely: “The symbolic blankness that was once the hallmark of hotels and airports, qualities that led the French anthropologist Marc Augé to define them in 1992 as 'non-places,' has leaked into the rest of life.”

Desde el punto de vista del viajero, es decepcionante. El periodista Kyle Chayka resume bien este efecto homogeneizador: “El vacío simbólico que era antes el sello distintivo de los hoteles y los aeropuertos, cualidades que llevó al antropólogo francés Marc Augé a definirlas en 1992 como ‘lugares no lugares’, se ha filtrado en el resto de los ámbitos de la vida”.

His criticism comes from the observation that staying in AirBnb rentals now resembles a characterless hotel—even the furniture inside the flats all has an Ikea feel to it. Meanwhile, digital platforms like Foursquare (for finding good things to do and see in cities) are creating a “harmonization of tastes”, so any given café in any given Western city will invariably have the typical nice exposed brick and salvaged wood, along with the bohemian couch in the corner.

Su crítica viene de la constatación de que quedarse en un AirBnb ahora se parece más a una noche en un hotel sin carácter propio, donde todos los muebles tienen incluso el mismo aire de Ikea. Mientras tanto, las plataformas digitales como Foursquare (para encontrar cosas que hacer y ver en la ciudad) están generando una “armonización de gustos”, de modo que cualquier cafetería en cualquier ciudad occidental, seguramente, tendrá el típico y, por qué no, bonito ladrillo descubierto y la madera reciclada, además de un sofá bohemio en el rincón.

It’s a great pity, because no one ever remembers the trip that was nice, the latte with its pretty tulip, or the New York cupcakes (unless of course you are in New York). The middle-class monotony and comfort soon wear thin.

Es una pena muy grande, porque nadie recuerda aquel viaje que estuvo bien, ni el latte con su bonito tulipán, ni esos cupcakes neoyorkinos (a menos que estés en Nueva York, claro). La monotonía y comodidad propias de la clase media cansan rápido.

When we think back to our best trips, we remember the differences, the culture shock, those special unexplored places and one off bargains—all of those things that are being squeezed out to the impoverished suburbs of the city along with the working-class tenants that embody truly authentic city life.

Cuando echamos la vista atrás y pensamos en nuestros mejores viajes, recordamos las diferencias, el choque de culturas, aquellos sitios especiales e inexplorados y las gangas. Todas esas cosas que se están viendo desplazadas a las afueras empobrecidas junto con los inquilinos de clase obrera que representan la autenticidad de la vida urbana.

We explore this further in City For Sale.

Seguimos en Se Vende Ciudad.

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You step off the bustling street into a café. Inside, salvaged wood tables, exposed red brick, Edison-style light bulbs, and an unvarnished bookshelf adorned with a few dozen tattered classics set the austere yet welcoming mood. You are struck by a strange sense of dejà vu. It must be the jet lag.

Sales del bullicio de la calle y entras en una cafetería. Dentro, mesas de madera reciclada, trozos de ladrillo al descubierto en la pared, bombillas vintage y estanterías de libros sin barnizar, adornadas con decenas de clásicos deslucidos, crean un ambiente austero pero acogedor. Te invade una curiosa sensación de dejà vu. Debe de ser el jet lag.

Shaking your head, you cast your eye over the chalkboard menu: café latte, 3 euros; avocado and wholemeal toast, 4 euros; craft beer, 4 euros. Then you peer into the glass display cabinet. Gluten-free muffins and a colourful array of cupcakes comprise the bulk of the bakery items. It’s your first time in this city, yet there’s something eerily familiar about it all.

Sacudiendo la cabeza, echas un ojo a la carta en la pizarra: café latte, 3 euros; pan integral con aguacate, 4 euros; cerveza artesanal, 4 euros. Después, miras en la vitrina. Magdalenas sin gluten y una selección variopinta de cupcakes componen el grueso de la bollería. Aunque es la primera vez que estás en esta ciudad, hay algo que te resulta extrañamente familiar.

You look out the window. Across the street there is a retro barber’s shop; in and out of it flows a steady stream of bearded thirty-something-year-olds dressed in flannel shirts and beat up, yet new, Converse shoes. Parked outside is a row of black vintage bicycles, complete with cute wicker basket.
How odd.

Miras por la ventana. Enfrente hay una barbería retro: ves un constante ir y venir de treintañeros barbudos vestidos con camisa de franela y zapatillas raídas, pero nuevas, de Converse. Fuera se encuentra una hilera de bicicletas negras de estilo vintage aparcadas, con su cesta cuqui de mimbre.
Qué raro.

Could it be that you missed the flight and never even left your home city?
¿Qué te pongo?
No. You are indeed in Spain— in the neighborhood of Malasaña in Madrid to be precise—but you may as well be in London, Berlin, or New York.

¿Podría ser que hubieras perdido el vuelo y nunca te hubieras llegado a ir de tu propia ciudad?
“¿Qué te pongo?”
No. Estás realmente en España—en el barrio de Malasaña para ser más preciso— pero lo mismo daría si estuvieras en Londres, Berlín o Nueva York.

As a traveller, if you still haven’t noticed this sameness, you soon will. As a resident, if you live in a city centre and still don’t have the omnipresent cupcakes and prohibitively expensive antique shops, it’s only a matter of time.

Como viajero, si aún no te has dado cuenta de esta monotonía, pronto lo harás. Como vecino, si vives en el centro de una ciudad y todavía no has visto los omnipresentes cupcakes o tiendas de antigüedades con precios estratosféricos, sólo será cuestión de tiempo.

What you are witnessing is a phenomenon that is being played out across all western cities: an explosive cocktail of globalization and gentrification.

Lo que estás presenciando es un fenómeno que se está dando en todas las ciudades occidentales: el cocktail explosivo de la gentrificación y la globalización.

By now, gentrification—a term once confined to the argot of urban planners and pedants—is a concept that most people are familiar with.

A estas alturas, la gentrificación—un término que antes se limitaba al argot de los urbanistas y los más pedantes—es un concepto con el que la mayor parte de la población está familiarizada.

In a nutshell, it’s the process whereby a working-class, often run-down neighbourhood undergoes regeneration, resulting in increased rent prices and, ultimately, displacement of the original inhabitants.
The pros and cons have been discussed ad nauseam in recent years. The Guardian newspaper even ran a special series on it last year to raise awareness about the negative repercussions.

En pocas palabras, se trata de un proceso por el cual un barrio de clase obrera, muchas veces en decadencia, experimenta una regeneración, trayendo consigo un aumento del precio del alquiler y, en último término, el desplazamiento de los habitantes autóctonos.
Los pros y los contras se han discutido hasta la saciedad en los últimos años. El periódico The Guardian publicó incluso una edición especial el año pasado que trataba el tema para concienciar sobre las consecuencias negativas.

What is new, however, is the dizzying rate of change and the unprecedented homogeneity of gentrified neighbourhoods across borders. Everywhere is starting to look alike. Every coffee shop in every trendy area now serves the very same latte, down to the standard tulip on the frothed milk.

Lo que sí es nuevo, sin embargo, es el ritmo vertiginoso de este cambio y la homogeneidad sin precedentes entre países. Todos los lugares están empezando a parecerse. Todas las cafeterías en estos barrios que están de moda sirven ahora el mismísimo latte, con el mismísimo y típico tulipán dibujado sobre la espuma.

Globalization had already left its mark on city centres, with its McDonalds, Starbucks and H&M; but now it’s spilling out to the surrounding districts.

La globalización ya había dejado su huella en los centros de las ciudades, con sus McDonalds, Starbucks y H&M, pero ahora se está extendiendo rápidamente hacia los alrededores.

The metamorphosis from undervalued real estate to high-end premises, marked by an influx of hipsters, gays and artists, is now accelerating to the point that rent hikes of 200 euros a month are not uncommon in the space of a single year.

La metamorfosis que sufre un inmueble de local infravalorado a local de lujo, marcado por una afluencia de hipsters, gays y artistas, se está acelerando hasta tal punto de que los alquileres suben hasta 200 euros de un año a otro sin que nos sorprenda.

There is a new catalyst in the mix; a new harbinger of gentrification that is shaping neighbourhoods: tourism 4.0.

Hay un nuevo catalizador en juego; un nuevo factor que anuncia la llegada de la gentrificación y que está dando forma a los barrios: el turismo 4.0.

Up until about a decade ago, tourism was something almost exclusively limited to the city centre; close proximity of hotels and attractions meant that very few ventured out of the safe and familiar downtown. The surrounding neighborhoods were sometimes no-go zones, with prostitution, drugs, and delinquency.

Hasta hace una década, más o menos, el turismo era algo casi exclusivamente propio del centro de la ciudad; la proximidad de los hoteles y los monumentos significaba que muy pocos se alejaban de un centro seguro y familiar. Las barrios de los alrededores eran, en algunos casos, zonas conflictivas, con menudeo de drogas, prostitución y delincuencia.

The internet and its progeny—Facebook, Foursquare, Instagram, Tripadvisor etc. —have changed that. The king of travel apps, of course, and the website of choice for those who are seeking to “live the city, not visit it”, has to be AirBnb.

Internet y sus progenitores— Facebook, Foursquare, Instagram, Tripadvisor, etc.—han cambiado este concepto. Pero el rey de las apps de viajes, y la web preferida de aquellos que buscan “vivir la ciudad, no visitarla” sería, sin duda, AirBnb.

The impact that AirBnb is having on cities has been well documented in recent years, but its effects are more far-reaching than meets the eye.

Se ha escrito mucho del impacto que está teniendo AirBnb en las ciudades en los últimos años, pero sus efectos son más trascendentales de lo que parecen a primera vista.

Consider the fact that Madrid has in the region of 8,000-10,000 AirBnb rental apartments. Rather than paying an arm and a leg for a hotel in more central districts, travellers can treat themselves to an entire flat, or a room, for a fraction of the price in a residential area. Tengamos en cuenta que el centro de Madrid ya cuenta con alrededor de 8.000-10.000 apartamentos en alquiler a través de AirBnb. En lugar de pagar un ojo de la cara por un hotel céntrico, los viajeros ahora pueden darse el capricho de alquilar un piso entero, o una habitación, en un barrio residencial por mucho menos.
That’s awesome for the ever greater number of tourists visiting Spain. It’s also good news for many of the local businesses which see their takings rise thanks to these new foreign neighbours.

Esto es cojonudo para el creciente número de turistas que viajan a España. También es una buena nueva para muchos negocios que gozan de un aumento de ingresos gracias a estos nuevos vecinos extranjeros.

Unfortunately, it’s not a blessing for everyone; for the end result, apart from the soaring rents in these areas, is an irreversible tear in the fabric of these communities. AirBnb is the straw that is breaking the camel’s back in many cases.

Lamentablemente, no es una bendición para todos; pues el resultado final, aparte de que los alquileres están por las nubes, es un desgarro en el tejido de la comunidad. AirBnb supone la gota que colma el vaso en muchos casos.
Where there were fishmongers' and corner shops, now we find dog confectionary and overpriced coffee. Where there were long-time neighbours, now we find a constant coming and going of temporary “residents”. The heart and soul of the neighbourhood is lost, and what’s left is a kind of theme park. What’s worse, it’s the same theme park in every major city.

Donde antes había pescaderías y tiendecitas de barrio, ahora hay repostería para perros y café excesivamente caro. Donde había vecinos de toda la vida, ahora se ve un constante ir y venir de “residentes” temporales. El barrio ha perdido su alma, y lo que queda es una especie de parque temático. Y lo que es peor, es el mismo parque temático que el que puedes encontrar en cualquiera de las grandes ciudades.

From the point of view of the traveller, it is underwhelming. Journalist Kyle Chayka summarizes this homogenizing effect nicely: “The symbolic blankness that was once the hallmark of hotels and airports, qualities that led the French anthropologist Marc Augé to define them in 1992 as 'non-places,' has leaked into the rest of life.”

Desde el punto de vista del viajero, es decepcionante. El periodista Kyle Chayka resume bien este efecto homogeneizador: “El vacío simbólico que era antes el sello distintivo de los hoteles y los aeropuertos, cualidades que llevó al antropólogo francés Marc Augé a definirlas en 1992 como ‘lugares no lugares’, se ha filtrado en el resto de los ámbitos de la vida”.

His criticism comes from the observation that staying in AirBnb rentals now resembles a characterless hotel—even the furniture inside the flats all has an Ikea feel to it. Meanwhile, digital platforms like Foursquare (for finding good things to do and see in cities) are creating a “harmonization of tastes”, so any given café in any given Western city will invariably have the typical nice exposed brick and salvaged wood, along with the bohemian couch in the corner.

Su crítica viene de la constatación de que quedarse en un AirBnb ahora se parece más a una noche en un hotel sin carácter propio, donde todos los muebles tienen incluso el mismo aire de Ikea. Mientras tanto, las plataformas digitales como Foursquare (para encontrar cosas que hacer y ver en la ciudad) están generando una “armonización de gustos”, de modo que cualquier cafetería en cualquier ciudad occidental, seguramente, tendrá el típico y, por qué no, bonito ladrillo descubierto y la madera reciclada, además de un sofá bohemio en el rincón.

It’s a great pity, because no one ever remembers the trip that was nice, the latte with its pretty tulip, or the New York cupcakes (unless of course you are in New York). The middle-class monotony and comfort soon wear thin.

Es una pena muy grande, porque nadie recuerda aquel viaje que estuvo bien, ni el latte con su bonito tulipán, ni esos cupcakes neoyorkinos (a menos que estés en Nueva York, claro). La monotonía y comodidad propias de la clase media cansan rápido.

When we think back to our best trips, we remember the differences, the culture shock, those special unexplored places and one off bargains—all of those things that are being squeezed out to the impoverished suburbs of the city along with the working-class tenants that embody truly authentic city life.

Cuando echamos la vista atrás y pensamos en nuestros mejores viajes, recordamos las diferencias, el choque de culturas, aquellos sitios especiales e inexplorados y las gangas. Todas esas cosas que se están viendo desplazadas a las afueras empobrecidas junto con los inquilinos de clase obrera que representan la autenticidad de la vida urbana.

We explore this further in City For Sale.

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